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La crisis empuja a los toros del ruedo a la calle

En 2008 se desplomó el número de corridas serias, al tiempo que crecían los festejos populares, más agresivos con las reses

JAVIER SALAS

Los festejos taurinos no dejan de crecer en España, aunque lo hacen, eso sí, del modo que menos interesa a los defensores de la fiesta. Mientras se desploman las corridas serias, aquellas en las que los primeros espadas defienden el carácter artístico del toreo, el número de festejos populares que se realizan en las calles de los pueblos españoles se mantiene e incluso crece de forma notable en autonomías como Castilla y León o Andalucía.

La sustitución de las corridas serias por los festejos populares es una tendencia consolidada en la última década: según datos de la Junta de Andalucía, desde 1997 las corridas de toros han caído casi un 8%, mientras que los encierros crecían un 40%.

Según datos del Ministerio del Interior, la considerada parte seria del toreo (los festejos mayores) cayó un 15,4% en 2008 con respecto al año anterior. En 2007 se celebraron 2.622 corridas de este tipo, mientras que el año pasado este número cayó hasta las 2.218. La cantidad de corridas se desplomó, pero las becerradas, el toreo cómico y otros festejos menores, en los que no se defiende la parte artística de la tauromaquia, crecieron un 4,6% hasta los 1.077 espectáculos. Además, según los datos recogidos por las comunidades autónomas, los festejos en los que las reses se ponen al servicio del cachondeo de los mozos (denominados populares, como encierros y sueltas) crecieron en toda España en torno al 1%.

En total, en 2008 se celebraron alrededor de 15.000 espectáculos populares. Un dato que implica que en torno al 80% del total de festejos taurinos que tuvieron lugar en 2008 en España corresponde a la parte menos artística del toreo: las fiestas en las que se juega con los astados.

Desde Interior aseguran que "dada la creciente importancia material y numérica que están revistiendo los festejos populares", empezarán a exigir a las comunidades autónomas una información más precisa sobre dichas celebraciones. El Ministerio no incluye en sus registros estas estadísticas (cuatro quintas partes de los espectáculos con reses de lidia que se realizan en España), aunque el Reglamento de Festejos Taurinos obliga a hacerlo.

Según fuentes del departamento de Asuntos Taurinos, estos datos no se incluyen por "la disparidad y falta de homogeneidad existente a tal propósito en el ámbito territorial de cada comunidad autónoma". A pesar de ello, Interior decidió ofrecer el año pasado el dato correspondiente al año 2007: sólo reflejó 4.111 festejos populares. Tres veces menos que el resultado de sumar las estadísticas particulares de las autonomías.

Hay muchos otros aspectos que prueban el notable retroceso del toreo serio frente a otros espectáculos. Mientras las corridas en las plazas de primera categoría (Las Ventas, La Maestranza...) cayeron un 14,2%, el número de festejos celebrados en plazas portátiles creció un 1,8%.

En este mismo sentido, el número de corridas de toros propiamente dichas (aquellas en las que astados de más de cuatro años ponen a prueba el valor de los matadores de toros) se redujo de 2007 a 2008 en un 15%. Sin embargo, los festivales taurinos (con toros afeitados) crecían en ese mismo periodo un 3,5%.

Para un sector que se dice en crisis, como es la industria de la tauromaquia, hay señales contradictorias. Por ejemplo, la cifra de profesionales taurinos registrados aumentó un 6,2%. Y el de toreros cómicos (como el bombero torero) se disparó un 18%. Además, el número total de reses lidiadas aumentó un 9,7%, hasta alcanzar la cifra de 13.349 toros, novillos o becerros muertos en los llamados festejos mayores. Surgieron 28 nuevas empresas ganaderas de reses de lidia y las escuelas taurinas pasaron de 49 a 54, en ambos casos gracias a las importantes subvenciones que reciben de las administraciones públicas.

La Junta de Andalucía aumentó la financiación para escuelas taurinas en su territorio de 300.000 a 400.000 euros el último año. Ese incremento en las ayudas a la promoción del toreo supuso la creación de cuatro nuevas escuelas andaluzas, que pasaron a sumar un total de 24. Además, 12 de las principales escuelas taurinas españolas están financiadas por las diputaciones provinciales.

Otro buen ejemplo de las ayudas que recibe el sector es el proyecto Somos dehesa, que se financia gracias a la aportación de la Junta de Extremadura y el Ministerio de Medio Ambiente.

Los ganaderos reciben importantes ayudas porque se considera la crianza del toro de lidia como un factor fundamental para el "desarrollo sostenible de los hábitats adehesados". Cada una de las dos administraciones implicadas en el proyecto aporta 300.000 euros de las arcas públicas.

¿Qué opinan los españoles de las corridas de toros?
La encuesta más completa y reciente que se ha realizado sobre este particular corresponde a un estudio realizado por la Comunidad de Castilla-La Mancha en 2007. Según este trabajo, los españoles valoran con un 3,3 (sobre 10) su gusto por los toros, frente al 4,6 del fútbol o el 7,1 del cine. Además, sólo el 32% de los españoles se define como aficionado taurino.

¿Es un arte?
Según esta encuesta, el 62% de los españoles considera que las corridas de toros son un arte. En cambio, el dato se reduce hasta un 52% cuando se pregunta si la fiesta contribuye a mejorar nuestra imagen en el exterior. De hecho, la población se divide a partes iguales entre los que creen que las corridas deben promocionarse en el extranjero para atraer al turismo y los que no.

¿Deben prohibirse las corridas?
En este apartado, siguen siendo minoría aquellos que apuestan por la abolición de los festejos taurinos. Un 30% de los españoles apuesta por la prohibición, aunque la población que cree que las corridas son una cosa del pasado que acabará por desaparecer llega hasta el 36%.

¿Y deben financiarse?
A pesar de los datos anteriores, sólo el 18% de los españoles cree que deben darse ayudas públicas a las corridas de toros.

¿Sufre el toro durante la lidia?
Un 10% de los españoles aún cree que el toro no sufre en la plaza. Un porcentaje que sube hasta el 17% entre aquellos que se declaran aficionados a la tauromaquia.

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