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La crisis y las provisiones reducen el 9,2 por ciento el beneficio del Banco Popular

EFE

El Banco Popular obtuvo un beneficio neto atribuido de 204 millones de euros en el primer trimestre de 2010, un 9,2 por ciento menos que en marzo de 2009 debido a la menor actividad fruto de la crisis y a la dotación a provisiones realizada, aunque fue menor que en otras ocasiones.

Así lo informó hoy el banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que añadió que, además, se anotó 81 millones de plusvalías por la venta de oficinas, que no pudieron compensar del todo la reducción del negocio ni las dotaciones cautelares por la posible pérdida de valor de los inmuebles que tiene en cartera, que sumaron 120 millones, frente a los 140 de un año antes.

La principal preocupación de todos las entidades, la tasa de morosidad, creció hasta el 4,91% al término del mes de marzo, frente al 3,82% de un año antes, pero fue similar a la registrada en diciembre, ya que las entradas en mora llevan ya cuatro trimestres consecutivos bajando.

Esta reducción también hizo que se recortaran el 11% las pérdidas por deterioro de activos y la utilización de provisiones genéricas, que se limitaron a 67 millones.

Además, la cobertura de los créditos ante insolvencias se situó en el 50%, ligeramente inferior al 51% de un año antes, pero que cubre "holgadamente" la pérdida esperada, explica el banco.

De esta forma, las provisiones por riesgo de crédito sumaban 2.824 millones a cierre de marzo, de las que 724 eran genéricas, que cubrirían otros seis trimestres si la entidad las sigue utilizando a este ritmo.

La cartera de créditos a la clientela sumaba 97.657,8 millones de euros a cierre de marzo, un 3,6% más que un año antes, explica la entidad, que empieza a notar una recuperación en el negocio hipotecario en comparación con el trimestre anterior.

Por su parte, los depósitos de la clientela se elevaban notablemente, el 21%, hasta los 62.670 millones, impulsados sobre todo por el incremento del 25% registrado por las cuentas a plazo y el 17% de las cuentas a la vista.

En cuanto a la solvencia, el banco tenía a finales de diciembre un capital básico o "core capital" del 8,74% (7,23% un año antes), en tanto que los recursos de primera categoría o TIER 1 se situaban en el 9,25% (8,47% en marzo de 2009), debido a "la retención de beneficios" y a la mejor calidad de sus riesgos.

Los principales márgenes de la cuenta de resultados del banco retrocedían al finalizar el primer trimestre, un deterioro "ya previsto", debido al menor volumen de negocio debido a la crisis, que coincide con un momento de bajos tipos de interés.

Así, el margen de intereses cayó el 8,1%, hasta los 668,14 millones de euros, en tanto que el margen bruto bajó el 8,7%, hasta quedar en 917,21 millones, a causa de los menores ingresos por comisiones y operaciones financieras.

Sin embargo, los costes se mantuvieron prácticamente planos, a pesar de los gastos de alquiler de una parte de la red de oficinas, vendida en régimen de "sale&lease back", efecto que se compensó con el recorte de gastos de personal tras el cierre del 4,6% de las sucursales, derivado de la integración de las filiales del banco.

De esta forma, el margen típico de explotación o resultado antes de provisiones, (el que mejor refleja la evolución de la actividad bancaria) se situó en 605 millones tras caer el 12,9%.

A consecuencia de todo esto, el ratio de eficiencia empeoró hasta el 31,20%, frente al 28,34% registrado un año antes, aunque se mantiene como la mejor tasa del sistema financiero español y una de las mejores de Europa, según la propia entidad.

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