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"Cristo murió sin cuidados paliativos"

El arzobispo emérito de Pamplona carga contra la eutanasia y el laicismo

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“Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial”. Con esta frase, el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, aseguró hoy que Dios lo cura todo, hasta el dolor. Sus palabras, pronunciadas durante el tradicional Sermón de las Siete Palabras que se celebra cada Viernes Santo en la plaza Mayor de Valladolid, tuvieron gran impacto a lo largo de todo el día.

“¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?”, interpeló Sebastián, quien animó a los hombres a acercarse a Dios para “encontrar dignidad” con la que afrontar el fin de la vida. El prelado, que criticó a los sabios falsos y pretenciosos” que defienden el laicismo, escogió un sermón muy ligado a la actualidad.

Referencias al caso Leganés

En Francia, la aparición el miércoles del cuerpo sin vida de la maestra que padecía un cáncer incurable, y a la que se denegó la eutanasia activa, ha reabierto un dilema espinoso: ¿se debe regular la eutanasia? En España también hay un vacío legal sobre el derecho a decidir el momento de la propia muerte.

Por otra parte, todavía colea el caso Leganés, que hace dos meses quedó definitivamente cerrado. En esta ocasión, la Justicia determinó que los médicos ni siquiera actuaron mal. La sentencia dio carpetazo a la denuncia de grupos de la derecha más religiosa, que defendían que eutanasia y cuidados paliativos son lo mismo.

Crítica al laicismo

Sebastián alzó el tono de sus palabras para referirse a la muerte digna. Según el cristianismo, Jesús dijo, ya en la cruz: “Tengo sed”. El arzobispo emérito trasladó el lamento a los tiempos que corren. “¿Cómo no vas a tener sed ante una sociedad cada vez más olvidada de ti? ¿Cómo no vas a tener sed ante miles de jóvenes bautizados para los que no representas nada?”, espetó ante un nutrido grupo de espectadores, entre ellos el alcalde de Valladolid.

Los miembros de la Iglesia no necesitan “privilegios ni protecciones de nadie”, añadió Sebastián. Basta con Cristo como su “protector”. El prelado también alertó de los riesgos que entraña una “sociedad hierática e inhumana”. “La que nos quieren hacer ver”, agregó.