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El día que Gainza vino a saludarnos

Imanol Arias. Del Athletic

IMANOL ARIAS (actor)

Toda mi relación con el Athletic viene de mi aita. Él pertenecía al colegio de árbitros de Vizcaya y fue presidente del Ermua. Me acuerdo de la primera vez que fui a San Mamés de su mano. Era un crío y el recuerdo es imborrable. Llegó Gainza y vino a saludarnos. Cuando llamó a mi padre por su nombre, me quedé boquiabierto, no me podía creer que mi ídolo futbolístico conociera a mi familia. El gran Gainza

Todo ese vínculo con el equipo de mi infancia lo he intentado trasladar a mis hijos, sobre todo al mayor, Jon. Me recuerda mucho a mí cuando era joven. Recuerdo que en una ocasión que fui invitado a una fiesta en el Teatro Arriaga por el centenario del club (1998). Jon se emperró y quería venir a toda costa. Allí me pasó una cosa curiosísima: viví un déjà vu. Lo mismo que me ocurrió a mí con Gainza le pasó a mi hijo con Zarra. Mi hijo ni pestañeaba y le escuchaba atentamente. Yo miraba la cara de mi hijo y me veía a mí mismo treinta años atrás. Le regaló una foto de él en 1950 firmada y tiempo después nos llegó a casa una camiseta también firmada. A partir de ese momento, no había más equipos para él.

Es difícil romper ese vínculo. A pesar de llevar más años en la capital que en Ermua, siempre he considerado a Madrid una ciudad de paso. Soy un vecino más. Vivir aquí es duro y difícil para el que viene de fuera. De hecho, me gusta cuando se refieren a mí como el "actor vasco". Es un vínculo que no he roto porque no quiero romper. Cierto es que cuando uno deja Bilbao atrás, las tensiones de esa tierra se quedan allí. Pero el corazón también. El Athletic es una ayuda para mantener ese vínculo con mi gente y mi tierra.

A la final, iré más orgulloso que nunca por ser de Bilbao y del Athletic. Espero una victoria, aunque sea sufriendo, en el descuento, en la prórroga, en los penaltis Apuesto por un 3-2 a favor de nuestro Athletic, el mío, el de toda mi gente.

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