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Diana Krall encandila al público coruñés con su música y su simpatía

EFE

Diana Krall, considerada una de las mejores vocalistas de Jazz del momento no tardó ni un minuto en meterse al público coruñés en el bolsillo, el mismo tiempo que tardó en subirse al escenario, sentarse en su piano y ponerse a cantar.

En el escenario, la cantante y pianista canadiense estuvo acompañada por Robert Hurst en el bajo y Jeff Hamilton a la batería, que consiguieron sacar más de una sonrisa al público que abarrotaba el Palacio de la Ópera de A Coruña con sus improvisaciones.

Entre los asistentes se encontraban, entre otros, el ex alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez, el delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras o el conselleiro de Presidencia, Administraciones Públicas y Justica, José Luis Méndez Romeu.

Fiel al estilo de su último álbum, publicado en 2007, Diana Krall combinó composiciones propias, con arreglos de su marido, el también músico Elvis Costelo, con versiones orquestadas de clásicos de Frank Sinatra o Tom Waits e interpretaciones personales de compositores como Cole Porter, o Nat King Cole.

Los espectadores que ayer aguantaron estoicamente las largas colas para obtener una de las 1.727 entradas que regalaba la Fundación Pedro Barrié de la Maza y que no tardaron ni una hora en agotarse, vieron recompensada su espera con la simpatía de la cantante canadiense, quien dijo tener "una gran vida" junto a sus hijos y su marido.

Diana Krall cantó y tocó varios de sus grandes éxitos como "S'Wonderful" con el que abrió los bises, "Devil may care" o "Let?s fall in love", levantando únicamente las manos del piano para escuchar a los otros dos componentes del trío o para separar de la cara su rubia melena.

Jeff Hamilton, por su parte, consiguió robar algo de protagonismo a la vocalista de jazz con su manejo de la batería, con baquetas, sin ellas, acariciándolas, golpeándolas y con toda suerte de genialidades que consiguieron arrancar los aplausos y silbidos de un público entregado.

Entre las piezas interpretadas figuraba también "Almost Blue", una composición de su marido, al que conoció en el instituto, según explicó a los presentes, y puntualizó "a veces yo tampoco me lo creo", haciendo referencia al hecho de estar casada con él.

También contó al público que lleva cinco semanas "increíbles" de gira, viajando en autobús junto a sus gemelos y confesó ser una enamorada de España, "me encanta su cultura y su gente", a lo que añadió "y beber vino tinto".

En su despedida, Diana Krall, visiblemente emocionada, agradeció el calor del público. "Espero veros de nuevo pronto, muy pronto", matizó.

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