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Diseñadores transforman las habitaciones de un hotel en escaparates de moda

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Cerca de una treintena de diseñadores de varias ciudades españolas han ocupado las dos primeras plantas de un hotel del centro de Málaga y han transformado sus habitaciones en escaparates de moda para mostrar sus propuestas al público y ver cómo reacciona ante ellas.

Un maniquí en el baño o una habitación entera convertida en un set de fotografía, donde posa una modelo junto a un lago artificial con peces reales, son algunas de las propuestas que se pueden ver en la primera edición de Loverbooking, un proyecto del estudio creativo malagueño La madre de los Beatles.

Los viajeros que quieran hospedarse en alguna de las habitaciones del hotel van a tener que compartir alojamiento con estos artistas, que han traído sus creaciones a la moqueta de este establecimiento de la capital de la Costa del Sol.

Una habitación de hotel es un lugar donde puede ocurrir cualquier cosa y parecer que no ha pasado nada, o eso por lo menos es lo que piensa la diseñadora Rocío Verdejo, que ha recreado historias que podían haber ocurrido en ese espacio, las ha fotografiado y las ha integrado en el mobiliario, con el estilismo de Álvaro Cadierno y Carlos Díez Díez.

Lia Knits ha colocado a la entrada de una habitación una silla con una bufanda a medio hacer para que todo el que quiera pueda coger las agujas y completar un trozo de la misma.

Su propósito es aplicar las técnicas artesanas a la producción industrial "sin que pierdan su personalidad", según ha explicado.

Algo distinto se le ocurrió al diseñador bilbaíno Ibai Labega cuando leía el cuento infantil Rapunzel, que ahora ha trasladado a una colección de prendas para hombre que mezclan fantasía y realidad a través de los tonos pastel.

Su colección ha sido una de las más aclamadas en la última edición del Ego de Cibeles, dentro de la Madrid Fashion Week, y en ella se incluye un traje de pompones que ideó para abrazar cuando un amigo le dijo que "con ocho abrazos al día se podía ser más feliz".

El traje ahora está justo enfrente de donde "Las meriendas de Wendy" -diez mujeres con el sueño común de dar a conocer sus diseños- exponen su trabajo.

El diseñador Arcadio Rodríguez espera junto a una especie de manta sin costuras para ver cómo los huéspedes aciertan a ponérsela. Es parte de la obra.

Cristina Rosón, del estudio creador del proyecto, ha explicado a Efe que el objetivo era ahondar en un hueco "poco explorado" como la moda y que el hecho de hacerlo en un hotel responde a la variedad de posibilidades que ofrecen sus habitaciones.

Para seleccionar a los 26 artistas de entre el centenar de candidatos, se ha buscado a "gente que aporte cosas diferentes", que trabaje con materiales alternativos o que mezcle la tradición con la innovación.

Por eso, una de las actividades paralelas de este escaparate de la moda es un taller para enseñar a hacer punto, algo que se ha ideado "para que no se pierdan las tradiciones", según la creadora.

Además, el proyecto "Vuelve al armario" explica cómo dar una segunda oportunidad a aquellas prendas que estaban olvidadas y pasadas de moda en el fondo de armario.

"La gente tiene ganas de moda", ha subrayado Rosón, al ver el éxito de participación tanto en el hotel como en las conferencias relacionadas con la moda que han programado en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, por lo que no descartan una segunda edición para la que habrá que escoger, en vez de un hotel, ha dicho, un rascacielos.

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