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Los dueños de la panificadora declararán como imputados

El Gobierno regulariza por "razones extraordinarias" al trabajador inmigrante que perdió un brazo

BELÉN TOLEDO

Los propietarios de la panificadora en la que un trabajador sin papeles perdió el brazo en un accidente laboral tendrán que aclarar los hechos ante el juez. Los dueños, los hermanos Raúl y Javier Rovira, declararán como imputados ante el titular del juzgado número 6 de Gandía (Valencia).

El juez decidió este viernes abrir una investigación sobre las circunstancias que rodearon la mutilación sufrida por el obrero, de origen boliviano, mientras trabajaba en la panificadora Horno Rovira Safor de Real de Gandía (Valencia). El siniestro ocurrió en la madrugada del 27 al 28 de mayo.

El juzgado, a instancias de la Fiscalía, ha pedido además un informe a la Guardia Civil, que acudió a la fábrica en la misma noche del suceso después de ser avisada por los médicos que atendieron al herido. Los agentes encontraron el miembro amputado en la basura, entre restos de masa de pan, donde había sido arrojado por los empresarios.

El juez ha pedido también información a la Inspección de Trabajo, que dará cuenta de las irregularidades detectadas en la fábrica en materia de seguridad, entre las que se cuentan deficiencias en la red eléctrica. Uno de los empresarios reconoció que algunos de los sistemas de prevención de accidentes de las máquinas se encontraban desconectados.

Mientras, el Gobierno aprobó este viernes por "razones extraordinarias" la concesión del permiso de trabajo y residencia al trabajador herido, Franns Rilles Melgar. Lo anunció la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, después de la reunión del Consejo de Ministros. El Ejecutivo se acogió a uno de los supuestos de la Ley de Extranjería, que permite la regularización de un inmigrante sin papeles atendiendo a razones humanitarias.

Melgar y su familia recibieron la noticia con alegría desde el hospital, donde el hombre, de 33 años, se recupera. El inmigrante vive en España desde hace más de dos años. Durante la mayor parte de este tiempo ha trabajado en el Horno Real de Gandía, junto a otros tres trabajadores que tampoco tenían contrato.

La familia Rovira, propietaria de la panificadora, prefirió no hacer declaraciones. Sólo uno de los hermanos, Javier, afirmó que eran los propios empleados los que "puenteaban" los sistemas de seguridad de las máquinas para "hacerlo todo seguido y no parar", en declaraciones a la Cadena Ser.

Javier Rovira añadió que la contratación de sin papeles es una práctica habitual en las empresas panaderas de la zona porque "en esta faena, si no es gente extranjera, ningún español quiere trabajar".Los propietarios negaron haber abandonado al herido a unos metros del hospital, como sostiene el propio obrero.

Melgar, que ha estado varios días en la UCI, espera ahora la colaboración de la "gente de buen corazón" para recuperar el brazo a través de un implante.

Por su parte, el cónsul de Bolivia en el País Valenciano, Mario Touchard, afirmó que el Gobierno debe dar papeles a los hermanos del herido, que "han dejado su trabajo para cuidar" de él.