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Ecuador termina el contrato con Repsol, que dice que aún negocia

Reuters

Menos de una hora después de que el Gobierno ecuatoriano dijera que pensaba suspender el contrato de exploración de petróleo de Repsol en el país por el fracaso de las negociaciones para cambiar el contrato, la petrolera hispano-argentina afirmó que las conversaciones continúan y que espera llegar a un acuerdo pronto.

"Seguimos negociando con el Gobierno de Ecuador y esperamos llegar pronto a una solución negociada", dijo la portavoz a Reuters.

Ecuador está negociando con las petroleras del país para cambiar su condición de actuales socias a simples operadoras de los campos en un intento por aumentar la renta petrolera del país andino.

El ministro ecuatoriano de Petróleo, Derlis Palacios, dijo el viernes que, ante el fracaso de las negociaciones con Repsol, el Gobierno pensaba terminar el contrato de extracción de la petrolera hispano-argentina.

"Tengo que anunciar al país que al no haber llegado a un acuerdo con la compañía Repsol, el Estado ha tomado la decisión de terminar la relación laboral con Repsol", dijo a los periodistas el ministro ecuatoriano de Petróleo, Derlis Palacios.

Palacios agregó que el país notificó a Repsol el jueves la terminación, que implicará un traspaso de sus áreas de concesión a manos estatales. Sin embargo, aseguró que Ecuador compensará a la empresa por sus inversiones y que no tiene planes de incautar sus yacimientos.

Cuando se le preguntó si iban a tomar control por la fuerza de los campos de Repsol-YPF, Palacios respondió: "No, en absoluto, esto va a ser negociado. No es un expulsión, es una terminación de contrato".

El objetivo del Gobierno es firmar contratos modificados, con un aumento de la participación del Estado en la renta petrolera, para en un año pasar a otros de prestación de servicios en los que el país pagará una tasa por la operación del bloque.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha acusado a la petrolera española de reducir sus niveles de producción por falta de inversiones en sus áreas de concesión, de las que extrae unos 60.000 barriles diarios de crudo (bpd), y amenazó con expulsarla del país si no corrige esos niveles.

En agosto la firma aceptó cambiar su actual contrato a uno de servicios, retirar las demandas que mantenía contra el país en un tribunal arbitral y ampliar la vigencia de su actual contrato por seis años hasta 2018. Sin embargo, desacuerdos y cambios de criterios de Repsol-YPF habrían llevado a las negociaciones entre las partes al fracaso, según Palacios.

PETROBRAS ACEPTA

Correa, quien suele adoptar medidas nacionalistas para reforzar su liderazgo interno, amenazó a Petrobras con nacionalizar sus campos por la demora en los acuerdos.

De este modo, la brasileña firmó el viernes el contrato modificatorio por un año, cuyos términos permiten aumentar la participación del Estado en la renta petrolera a 81 por ciento desde el 67 por ciento vigente.

El consorcio chino Andes Petroleum ha firmado también un contratos temporales, mientras que con la panameña City Oriente se ha acordado una salida consensuada del país.

Con la decisión de pasar a manos estatales los yacimientos que operaba Repsol-YPF, el bloque 16 y los campos Bogi-Capirón y Tivacuno, el panorama para el Gobierno podría complicarse porque la estatal Petroecuador ha demostrado ser incapaz de operar los que asumió desde 2006, cuando fue expulsada la estadounidense Occidental.

Analistas creen que la decisión presidencial es una estrategia que podría resultar peligrosa si se combina la administración estatal poco eficiente con una caída de los precios del crudo y una baja en la producción del país.

El miembro más pequeño de la OPEP, que produce unos 500.000 bpd, ha afrontado una caída de su extracción en los últimos años debido a la falta de inversión, pero hasta ahora había estado compensada por los altos precios del crudo registrados hasta mediados de año.

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