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Egipto traslada a todos palestinos a Rafah mientras miles de policías esperan acuartelados

EFE

Egipto ha trasladado a la localidad fronteriza de Rafah a todos los palestinos que entraron en su territorio desde Gaza, mientras miles de policías esperan acuartelados en los colegios de la zona el momento para acabar de expulsarlos.

Aunque cientos de palestinos continuaron hoy cruzando la frontera por la única entrada que permanece abierta, el gobernador de la Provincia egipcia del Norte del Sinaí, Ahmed Abdelhamid, dijo ante la prensa que los palestinos que quedaban en las localidades de Al Arish y Sheij Sweid han sido ya trasladados a Rafah.

Abdelhamid, que dio estas explicaciones en una reunión con el gobierno local, añadió que "la frontera permanecerá abierta hasta disponer de nuevas indicaciones (de El Cairo), para que los palestinos puedan abastecerse de productos básicos y combustible".

El gobernador también explicó que hoy se restableció el abastecimiento de las tiendas de Al Arish y Sheij Sweid, que de este modo pudieron reabrir sus puertas tras permanecer varios días cerradas por falta de existencias.

El Gobierno egipcio había cortado el suministro a los comercios de estas localidades como una medida para forzar a los palestinos a regresar a Gaza.

Mientras esto sucedía, miles de policías egipcios -3.000, según fuentes no oficiales- están acuartelados en las escuelas de las aldeas cercanas a Rafah, en previsión de una intervención en los próximos días para acabar de sellar la frontera.

Sin embargo, ese gran despliegue policial es todavía imperceptible en la misma frontera.

El jefe del centro de prensa gubernamental en Al Arish, Hisham Badawi, dijo a Efe que "los refuerzos policiales llegados desde distintas provincias egipcias se encuentran acuartelados en los colegios de Rafah y de los pueblos a diez kilómetros a la redonda, aprovechando las vacaciones invernales de mitad de curso".

A la espera de una eventual intervención final, la jornada transcurrió de forma similar a las anteriores desde que, hace siete días, centenares de miles de palestinos comenzaron a entrar en Egipto a través de boquetes en el muro fronterizo.

La policía egipcia volvió a colocar hoy lentamente los alambres de espino arrancados los días pasados.

En las dos puertas que aún permanecen abiertas -por una de ellas sólo se transita en un solo destino: de vuelta a Gaza-, una treintena de policías egipcios y palestinos se limitaban a organizar el tráfico de coches y de personas.

Sin embargo, a diferencia de otros días, en torno al único paso de entrada en Egipto se han situado por primera vez algunos guardias fronterizos provistos de armas de fuego.

Hasta ahora, mientras que la mayoría de militantes del movimiento islámico palestino Hamás iban provistos de armas automáticas, la Policía de Fronteras egipcia tan solo disponía de porras y escudos.

Por otro lado, en la calle principal de entrada a Rafah, que desemboca en la Plaza del Soldado Desconocido, un coche de la Policía de Tráfico impidió el estacionamiento de vehículos, cargados con distintos tipos de mercancías que todavía compran los palestinos.

Mientras los palestinos vuelven a Gaza cargados con todo tipo de productos de primera necesidad, pasando por camellos y televisores, en dirección a Egipto entran principalmente camiones cargados con chatarra.

Después de siete días de presencia palestina en el Rafah egipcio, algunos habitantes de esta localidad de la península del Sinaí ya han comenzado a no esconder su descontento y su hartazgo por la subida de los precios y la escasez en los comercios.

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