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El embarazoso dilema de Loli

La fondista Dolores Checa se queda en estado sin buscarlo y renuncia a los Mundiales de Berlín

ALFREDO VARONA

¿Y si me quedo embarazada? Loli Checa nunca se había planteado una pregunta tan corriente. Tampoco lo buscaba, no era el momento. Pero resulta que ya lleva diez semanas en estado. Lo descubrió hace cuatro. "Veía que me encontraba cansada y con mucho sueño. Era frustrante entrenarme así". Aun así llegó a correr un 5.000 en Oslo en 15:08, que fue la mejor marca española de la temporada. Las sensaciones, sin embargo, resultaron muy inferiores. Fue entonces cuando decidió hacerse el test de embarazo.

"Al principio no supe asimilarlo, porque estaba en plena preparación para los Mundiales". Ni siquiera se atrevió a decírselo a Antonio Serrano, su entrenador. "Me costaba dar la cara y, de hecho, tuvo que ser mi marido, que también fue atleta, el que bajó un día a la pista y se lo dijo".

La noticia ha sido tan bella como inoportuna, "porque no me deja terminar esta temporada ni llegar a los Europeos de Barcelona del próximo año, que era mi máximo objetivo". Y si valora lo económico también es un palo, porque los atletas viven a comisión. "Si corres, ganas", reconoce, "y si no, lo pierdes todo".

Y ahora Loli, tantas veces anunciada como la heredera de Marta Domínguez, estaba destinada a ganar mucho dinero. "Pero es lo que hay, ya no podemos hablar en condicional. Afortunadamente, mi vida económica está bien. Si me hubiese pasado hace unos años, no". Le queda la esperanza de que la Federación se pronuncie. "Todavía no sé si me mantendrá la beca".

Dolores era, o es, una atleta en pleno despegue. "El año pasado ya hizo 4:02 en 1.500, 8:37 en 3.000 y 14:55 en 5.000, marcas impresionantes a las que, si no fuese tan callada, se hubiese dado más relumbrón", recuerda Serrano, el entrenador que se ha quedado sin una de sus mejores piezas. "Lo sé yo y lo sabe ella: encontrar atletas de su nivel es muy difícil".

Loli no sabe que la noruega Indrig Kristiansen batió en 1985 el récord mundial de maratón (2h21:06) embarazada de tres meses. "Si fue así, me parece increíble, porque antes de parar veía que mi cuerpo no podía con tanta exigencia, y mira que soy sacrificada". Entonces hacía 100 kilómetros a la semana, exigentes, con tres días de doblaje, algo que se suspendió de inmediato. "Sigo corriendo, sí, unos 40 minutos al día, pero a un ritmo muy accesible".

Aparcada la ambición, llega la calidad de vida y las vacaciones actuales en las playas de Lugo, pero hay días en los que regresa la oración. Y son los peores: "Berlín estaba tan cerca... Y no me veía medallista, pero sí finalista". Y, de repente, el destino lo ha interrumpido todo: "Jamás pensé que a los 26 años fuese una mujer embarazada".

Había luchado tanto en el atletismo y ahora le iba tan bien que define su vida como "una carrera de obstáculos". "Antes de venir a Madrid a entrenarme con Serrano estaba dispuesta a dejarlo, cansada de lesionarme". Llegó sin apenas medios, pero despegó tan rápido que a los tres meses ya se había ganado el derecho a vivir en la residencia Blume, el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Por eso no descarta que vuelva a ser la que fue. "Hay numerosos ejemplos. En España tenemos a Natalia Rodríguez o a Nuria Fernández que, tras el embarazo, han recuperado su nivel. Pero no quiero pensar en eso, queda tanto...".

Lo que le molesta a Loli, de 26 años, es que el destino no le haya pedido permiso para seleccionar la fecha: ya no lo dice en voz alta, pero se la nota. "Si te pones a valorarlo fríamente, el momento ha sido inoportuno, sí, porque si ocurre a principios de temporada todavía podría haber llegado a los Europeos de Barcelona. Pero de esta manera, no. Es imposible. Daré a luz a finales de febrero o principios de marzo".

La ventaja es que tendrá más tiempo para soñar con un final feliz, incluso para fortalecer la profecía de su entrenador el día que falló en Pekín. "No llores, Loli, tus Juegos serán los de Londres 2012".

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