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Emilio Sánchez Mediavilla: "En el periodismo hay grandes egos, pero no es un mundo de divos"

El editor de Libros del K.O. tienta a Santiago Segurola para que escriba sobre el Athletic de Bilbao y anuncia la publicación en enero de 'La banda que escribía torcido', una radiografía del nuevo periodismo estadounidense

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No se fíen de las apariencias. Emilio Sánchez Mediavilla y sus socios parecen, a simple vista, los hermanos Marx de la edición. Una ojeada al catálogo de Ediciones del K.O. bastará para sanarlos: han dignificado el periodismo deportivo como género noble (de Enric González a Ramón Lobo), dan voz a plumas valientes como Alberto Arce (premio Rory Peck por su documental Misrata, vencer o morir), convirtieron un anecdotario ciclista en long-seller... En fin, reportajes de largo recorrido en tiempos de guerras relámpago.

¿Cómo consiguieron, partiendo de la nada y en escaso tiempo, que algunas de las grandes firmas del periodismo publicasen con ustedes?

Nosotros no sólo éramos unos completos desconocidos, sino que ni siquiera existíamos. Cuando tuvimos la oportunidad de sentarnos con ellos y les explicamos el proyecto, rápidamente se estableció una complicidad. Basta usar un lenguaje común para embaucarlos, ya que comparten nuestro interés por recuperar el periodismo narrativo. En todo caso, suele ser gente muy cercana: en el periodismo hay profesionales con grandes egos, pero no es un mundo de divos. Acceder al periodista más famoso es muy fácil, tanto como conseguir su correo electrónico y escribirle.

¿Apostaron por la crónica y la no ficción porque son periodistas, porque es lo que les gustaría leer o porque creían que había un nicho de mercado?

Por todo. El género de la crónica larga o gran reportaje había decaído y empezamos a estar un poco aburridos de los periódicos. Esto se juntó con la confusísima situación laboral y personal de los dos socios fundadores, por lo que decidimos dejar nuestros trabajos y embarcarnos en un nuevo proyecto. Nos apeteció montar una editorial y vimos muy claro que tendría que especializarse en periodismo, porque es lo que más nos gusta, porque dominamos el sector, porque podemos aportar ideas y porque, tal y como está el mundo editorial, hay que buscar un nicho concreto.

En aquel momento, no había ninguna empresa que se dedicase exclusivamente a esto y nos pareció interesante reivindicar el libro como formato periodístico.

¿Y la barca hace aguas o desafía a la fuerte marejada?

Pues... hay galerna [risas]. Hombre, llevamos poco tiempo y ya hemos creado una imagen de marca. Estamos contentos con el catálogo y con los autores, pero nos ha pillado la tormenta de la crisis. Las ventas en el sector han descendido un 25% y, al ser una editorial nueva, especializada y minoritaria, la verdad es que cuesta vender.

¿Han bajado tanto sus ventas?

No, porque nosotros aterrizamos en el sector cuando ya se estaba produciendo ese descenso. Puestos a ser positivos, no podemos lamentarnos porque la situación ya era ésta, pero cualquier editor con el que hablo se tira de los pelos porque están asistiendo a un descenso brutal de la facturación.

Ya cuentan con un long-seller, ¿no? Plomo en los bolsillos.

Sí, es el libro más vendido con diferencia. En realidad, se trata de una reedición, aunque hemos añadido capítulos y reeditado otros.

Después de Antonio Luque, Manuel Jabois, Julio Ruiz o Ramón Lobo, ¿a quién han fichado para la colección Hooligans ilustrados y sobre qué equipo de fútbol escribirá?

Hay varias propuestas, pero ninguna cerrada. Bueno, Alfonso Armada está con el Celta de Vigo y tengo un sueño personal: al igual que Enric González, a quien admiro muchísimo, firmó el libro del Espanyol, veo que la colección necesita a Santiago Segurola para escribir sobre el Athletic de Bilbao. Es la persona idónea y llevamos tiempo persiguiéndole, a ver si logramos convencerle. Sería un estandarte...

¿Caben en su editorial las pequeñas historias?

Claro. Nuestra intención es reproducir la variedad original del diario generalista en el catálogo editorial. Hemos publicado libros sobre la guerra civil de Libia o las torturas en Afganistán, aunque también sobre personajes anónimos de una cárcel de mujeres en Lima y otras historias pequeñas que nunca tendrían un hueco destacado en la sección de actualidad de un medio.

¿Traducciones a la vista?

En enero sacamos La banda que escribía torcido, sobre el nuevo periodismo americano en los años sesenta y setenta. El periodista Marc Weingarten habla con los autores (Tom Wolfe, Gay Talese, Hunter S. Thompson) y editores (New York, Esquire, Rolling Stone) de la época para reconstruir el ecosistema editorial de Estados Unidos, protagonizado por nuevas voces y reportajes arriesgados. Un momento precioso e irrepetible del periodismo que no hemos llegado a conocer en España.

¿Es el periodismo para periodistas endogámico y onanista? ¿O cree que sus libros están abiertos a otro público?

Somos muy endogámicos y nos equivocamos, porque si no llegamos al gran público estamos fracasando. No me vale el palmeo entre camaradas. En todo caso, le ponemos la etiqueta periodística para diferenciarlos, pero son libros editados para que los lea gente que no tiene nada que ver con el sector. Son historias que te atrapan porque están bien escritas. Aunque es cierto que hay un primer círculo de lectores entre la profesión, las obras están enfocadas para que las lea hasta mi tía.

Por periodistas que no sea, mercado hay...

Sí, pero bajo el paraguas del periodismo hay mucho mejunje y no todos los profesionales de la comunicación están interesados en grandes reportajes. Precisamente porque, en cuestión de formatos, hoy se tiende al puzle fragmentado hiperactivo.

Al zapping digital.

Claro. Por eso mismo queremos recuperar la lectura de textos largos.


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