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Errores de dosificación, una amenaza para los pacientes pediátricos

Reuters

Por Will Boggs

El uso de medicamentos endosis 10 veces mayores o menores que las indicadas es unaamenaza para los pacientes pediátricos.

"Dado que las tasas que citamos son de informes voluntariosy anónimos, a diferencia de las cifras vigentes de erroresmédicos, es difícil determinar cuál es la incidencia real", dijoel doctor Conor McDonnell, del Hospital para Niños Enfermos deToronto, en Canadá.

"Aun así, no me sorprende haber hallado esa cantidad deerrores de dosificación porque los pacientes pediátricos estánespecialmente expuestos a ese riesgo", agregó.

Las grandes variaciones en edad, peso, dosis y prácticas noautorizadas favorecen la comisión de esos errores, aunque pocosestudios habían tratado de identificarlas.

Los doctores McDonnell y Catherine Doherty analizaron loserrores de dosificación que habían identificado informesvoluntarios durante cinco años para determinar con qué clases defármacos ocurrían con más frecuencia y en qué circunstanciasesos yerros.

En el período 2004-2009, se registraron 252 errores con lasdosis (178 sobredosis y 74 subdosis) de 6.643 informes sobreseguridad asociada con el uso de medicamentos, lo que revela unatendencia ascendente. La tasa promedio fue de 0,062 cada 100paciente por día.

Los errores más comunes ocurrieron con la indicación y laadministración de los fármacos. Sólo 123 de los 252 errores sedetectaron antes de que afectaran al paciente.

Los analgésicos opioides fueron la clase farmacológica conla que más errores se cometieron (el 18 por ciento de todos loserrores de dosificación), mientras que la morfina fue elmedicamento de uso único con más errores (el 11 por ciento detodos los errores), seguida de los antimicrobianos y, en tercerlugar, los anticoagulantes (exclusivamente la heparina).

Para esas tres clases de medicamentos, el origen másfrecuente del error estuvo en el cálculo de las dosis (44 casos)y la programación incorrecta del dispositivo de administración(22 casos). La eliminación de las alarmas y los límitessugeridos permitió que se cometieran 25 de esos errores.

Los opioides fueron la clase farmacológica más señalada enlos 22 informes sobre daños a los pacientes, mientras que lamorfina fue el medicamento más especificado.

"A pesar de la cantidad de errores identificada en elestudio, no se registraron muertes ni morbilidades en el largoplazo", indicó McDonnell.

Con estos resultados, los autores elaboraron una lista conmás de dos docenas de recomendaciones para reducir la frecuenciade los errores de dosificación en su centro.

McDonnell consideró que "los factores más importantes siguensiendo el reconocimiento y la identificación de los errores. Notodos los centros cometerán el mismo error con los mismosmedicamentos; por lo tanto, es importante que los centrosidentifiquen qué medicamentos están asociados con los errores ylos daños locales, y planifiquen sus intervenciones".

"Habiendo dicho eso, los opioides (en especial la morfina yla hidromorfona) son los medicamentos con los que más errores secometen y adoptar medidas, como el uso de sets de dosis fijassegún el peso corporal, disponer de farmacólogos clínicos deguardia, detectar el estrés de las tareas clínicas y losfactores humanos (estrés, distracción, fatiga) que favorecen laaparición de estos errores, como así también tener en cuenta loserrores que se pueden cometer con la administración intravenosade opioides mediante el uso de bombas, reducirá la frecuencia ylos resultados de los errores médicos asociados con ladosificación 10 veces mayor o menor de los medicamentos",agregó.

FUENTE: Pediatrics, online 2 de abril del 2012.

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