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Escocia da un inmenso respiro a los laboristas

El partido de Brown rompe en Glasgow una racha de derrotas

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En mitad de un diluvio de malas noticias, Gordon Brown encontró ayer un lugar en el que protegerse. La victoria laborista en la votación por un escaño de Glasgow fue lo bastante amplia como para ofrecer una imagen poco habitual en el primer ministro británico. A Brown se le vio hasta sonreír.

El candidato laborista, Willie Bain, obtuvo el 59% de los votos en la disputa por el escaño que había dejado libre la dimisión del anterior presidente de la Cámara de los Comunes, arrastrado por el escándalo de los gastos de los parlamentarios. Su mayor rival, el Partido Nacionalista Escocés, se quedó en el 20%.

En condiciones normales, la victoria sería casi irrelevante por previsible. El escaño en disputa está en manos de los laboristas desde 1935. '74 años es mucha historia a la que enfrentarse', dijo un dirigente del nacionalista SNP. La participación fue muy escasa, un 33%, la más baja registrada en Escocia en una elección parcial.

Sin embargo, el descrédito del Gobierno es de tal calibre que muchos creían que no cuenta con ningún escaño asegurado de cara a las elecciones generales que probablemente se celebren en mayo de 2010. De hecho, en julio de 2008 los nacionalistas lograron una impactante victoria en otra circunscripción de Glasgow, por lo que ahora aspiraban a un resultado mucho mejor.

'La gente de nuestra comunidad no ha olvidado la última recesión [de los años ochenta en la época de Thatcher]. El mensaje para las elecciones generales está claro: la partida no ha terminado', dijo Willie Bain.

Los resultados de ayer confirman que Gordon Brown será el candidato de los laboristas y que aún tiene alguna posibilidad, por pequeña que sea, de conservar el apoyo del electorado tradicional de los laboristas en las clases trabajadoras.

Glasgow no es muy representativa del electorado británico. Cuenta con índices de paro, pobreza e inseguridad ciudadana muy superiores a la media nacional. El gran temor era que los ultraderechistas del BNP se aprovecharan de ello y repitieran sus buenos resultados de las elecciones europeas. Al final, obtuvieron un 4,9%, un ascenso muy escaso con respecto a los comicios de 2005.

Quienes no tenían mucho que ganar o perder eran los conservadores. Su 5,2% de ayer no les preocupa demasiado. En Escocia, los tories son sólo ligeramente más populares que el crimen organizado y los años de Thatcher se recuerdan como si hubieran concluido hace muy poco tiempo.

La victoria de Glasgow quedará muy pronto amortizada en las páginas de los periódicos. Tendrán mucha más influencia los acontecimientos de Afganistán, donde Brown defiende una guerra que no deja de perder apoyo entre la población.

Brown contó ayer en la BBC que ha encargado al ministro de Defensa y a su asesor diplomático que lleven a cabo una gira por varias capitales europeas para reclamar más apoyo a los países de la OTAN. Se trata de una misión casi imposible. Junto a los canadienses, las tropas británicas son las únicas que están combatiendo junto a EEUU en las zonas más peligrosas de Afganistán.

'Creo que podemos conseguir 5.000 soldados más de la OTAN y también fuera de la OTAN', dijo ayer Brown en un exceso de optimismo. Pocas horas después, el Gobierno alemán anunció el envío de sólo 100 soldados más en enero con destino a la provincia de Kunduz, donde la actividad talibán es mínima.

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