Este artículo se publicó hace 15 años.
Una espera breve ayudaría a los niños con lesiones en la cabeza
Por Genevra Pittman
Observar a algunos niñosdespués de una lesión en la cabeza ayudaría a los médicos adecidir quiénes necesitan una radiografía, sugiere un estudiopublicado en la revista Pediatrics.
Eso es importante porque aun se desconoce si realizarvarias de esas radiografías, llamadas tomografías computadas(TC), podría causar cáncer años más tarde.
Las TC permiten identificar lesiones más graves. Pero laobservación es quizás una buena estrategia para los niños quepudieron haber sufrido una lesión cerebral seria, pero que notienen síntomas graves, indicó la coautora Lise Nigrovic, delHospital de Niños de Boston.
"Todos queremos estar seguros de usar una TC en los casosque darían resultados positivos y que podamos salvar a losniños de dosis de radiación innecesaria", indicó el doctorMartin Osmond, del Hospital de Niños de Ontario oriental.
"Este estudio proporciona información nueva e importante dequé niños hay que observar" antes de tomar aquella decisión,agregó Osmond, experto ajeno al estudio.
El equipo de Nigrovic revisó datos de más de 40.000 niñoscon lesión en la cabeza y atendidos en uno de 25 departamentosde emergencias.
La información original estaba registrada en la redPediatric Emergency Care Applied Research Network. Los médicoshabían especificado si los niños habían permanecido en elhospital bajo observación antes de decidir realizar o no unaTC.
Unos 5.400 niños (uno de cada siete) habían quedado bajoobservación: al 31 por ciento se le había realizado unaradiografía de cabeza, comparado con el 35 por ciento de losniños a los que se les había realizado la TC inmediatamente.
En ambos grupos, menos de uno de cada 100 niños tenía unalesión cerebral grave. Veintiséis chicos observados y enviadosa casa sin una TC, volvieron más adelante para realizarle unaradiografía, mientras que a uno se les diagnosticó una lesióncerebral con la radiografía.
El equipo concluyó entonces que la observación de algunosniños antes de decidir si hacer o no una TC sería una formasegura y efectiva de reducir la cantidad de esos estudios porimágenes.
Nigrovic dio un ejemplo con un niño de 4 años que se cae dela hamaca. "Se queja de dolor de cabeza (y) vomitó una vez encasa", pero no pierde la conciencia y habla dos horas despuésde la lesión, lo que reduce los temores en los médicos. "Ese esel paciente ideal para observar", dijo.
Osmond opinó que el estudio describe cómo los médicos estántratando a estos pacientes: en los casos graves, indicarán unaTC de inmediato, mientras que en los casos en los que lossíntomas son suficientemente leves enviarán a los pacientes acasa.
Pero explicó que en los casos dudosos, pondrán bajoobservación al paciente para determinar si hay algún cambio.
Aun así, agregó que todavía quedan algunas dudas. Porejemplo, se desconoce cuánto tiempo debería durar esaobservación antes de decidir realizar o no una TC o dar elalta.
Eso, junto con cuán seguro es postergar una TC por laobservación de un niño lesionado, será tema de próximosestudios, concluyó Nigrovic.
FUENTE: Pediatrics, online 9 de mayo del 2011
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