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La estrategia de las grandes economías

Estados Unidos: A la caza de 210.000 millones evadidos

La Administración estadounidense, especialmente desde la llegada de Barack Obama a la presidencia, ha asumido el papel internacional de martillo de los paraísos fiscales. En parte por convicción de que es necesario acotar la actividad de estos territorios y también por la necesidad de sostener la recaudación de impuestos.

Obama emprendió en mayo una ambiciosa reforma de un sistema tributario que definió como “roto y bien escrito por conspiradores al servicio de acomodados intereses e individuos”. La reforma, con la que espera recaudar 210.000 millones de dólares (148.000 millones de euros) en diez años, va a acompañada de la contratación de 900 nuevos inspectores fiscales para controlar, sobre todo, las operaciones de las empresas norteamericanas en el exterior.

Este plan antifraude acaba, por ejemplo, con la exención que tienen las empresas estadounidenses de pagar impuestos sobre ganancias generadas en el exterior, que favorece la deslocalización; eleva los impuestos a las multinacionales establecidas en paraísos fiscales o con mejores condiciones tributarias, como Suiza, y persigue con mayor ahínco a los particulares que guardan dinero en esos países. / ANTONIO LAFUENTE 

La lucha contra el fraude es una prioridad para la gran coalición alemana. Angela Merkel ha logrado presentarse en los escenarios internacionales como firme defensora de unos mercados financieros más transparentes, sobre todo después del escándalo de las cuentas secretas en Liechtenstein.

El ministro de Hacienda, Peer Steinbrück, casi provocó una crisis diplomática con Suiza por citar al país en una misma frase junto a Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Sus críticas despiadadas contra Suiza le valieron comparaciones con los nazis al otro lado de los Alpes.Pero Steinbrück no puede estar demasiado contento con la ley aprobada a principios de mes para luchar contra los paraísos fiscales.

Habrá sanciones para inversores que actúen en países o regiones “sospechosos”. Pero la lista negra aún está por hacer y Steinbrück tendrá que buscar el acuerdo de otros dos ministerios para incluir a un país en ella. / GUILLEM SANS MORA

Lo anunció el ministro francés del Presupuesto, Eric Woerth, ante los parlamentarios a finales de julio: el Gobierno de Sarkozy incluirá en su ley presupuestaria para 2010 una batería de medidas contra los paraísos fiscales no cooperativos.

De momento, los técnicos del Ministerio ya trabajan en una reforma del Código General de Impuestos, para ser más exigentes en la aplicación real de las convenciones de asistencia administrativa de Estado a Estado. Además, prevén instaurar una retención fiscal preventiva del 50% a todo pago cuyo beneficiario sea una persona o entidad domiciliada en un territorio no cooperativo y estudian establecer la no deducibilidad de los pagos efectuados por una entidad francesa en tales territorios. De momento, de lo que no ya noticias es de la promesa de Sarkozy de exigir transparencia en la contabilidad interna de las multinacionales francesas, muy presentes en los paraísos fiscales. / ANDRÉS PÉREZ

El Gobierno Berlusconi ha anunciado que el fisco está investigando a 170.000 italianos de los que se sospecha que tienen cuentas secretas en paraísos fiscales (entre los que se encontraría la multimillonaria familia Agnelli, propietaria de la Fiat) y a otros 30.000 ciudadanos que han fijado su residencia en estos territorios.

Algunos expertos han entendido este anuncio como un intento de asustar a los evasores para que se acojan a la amnistía fiscal aprobada por el Ejecutivo este verano y que entra en vigor el 15 de septiembre, que contempla sanciones mínimas (del 5%) para los que regularicen su situación.El Ministerio de Economía calcula que los italianos han escondido hasta 500.000 millones de euros en el extranjero, la mayoría en Suiza y Luxemburgo. En los anteriores procesos de amnistía fiscal, conducidos en 2001 y en 2003, el 58% del capital llegó procedente de Suiza. / SANDRA BUXADERAS

En septiembre, el primer ministro Gordon Brown espera recibir noticias de los paraísos fiscales británicos para comprobar si han cumplido con las normas de transparencia aprobadas en la cumbre del G-20 en Londres y entregan la información fiscal necesaria a las autoridades británicas. Estas colonias, como Gibraltar, Bermudas, las Islas Vírgenes y las Islas Caimán, se arriesgan a sanciones económicas de Londres si continúan en la lista gris de la OCDE por no poner fin a la opacidad de sus bancos.

El aviso fue también para Jersey, Guernsey y la isla de Man, situados junto a la costa británica y que también han gozado de privilegios similares hasta ahora. Aunque todos ellos han firmado acuerdos con el Reino Unido con la intención de aumentar la transparencia de sus fondos, aún son utilizados por empresas británicas para reducir los impuestos que pagan alTesoro. / IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

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