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La Eurocámara cumple medio siglo y destaca su papel creciente

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El Parlamento Europeo (PE) celebró hoy su 50 aniversario, resaltando el papel cada vez mayor que desempeña entre las instituciones de la UE y su labor como portavoz de la voluntad ciudadana en la Europa comunitaria.

La sede del PE en Estrasburgo acogió una celebración especial, con la intervención de los dirigentes de las principales instituciones comunitarias y una actuación, en el centro del hemiciclo, a cargo de la Orquesta Joven de la Unión Europea, ceremonia en la que se destacaron los éxitos de la Europa unida del último medio siglo.

"Uno de los logros de los últimos 50 años es que la libertad se ha impuesto en el territorio europeo", afirmó el presidente de la Eurocámara, el alemán Hans-Gert Pöttering, en la sesión solemne.

Pöttering recordó la historia de la institución desde el nacimiento de la Asamblea Parlamentaria en 1958, que era una entidad puramente consultiva y que en 1962 comenzó a autodenominarse de manera informal "Parlamento Europeo".

"Poco a poco fuimos ganando más derechos, hemos luchado por ellos", de forma que el PE "es hoy digno de su nombre", ya que representa a los casi 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea y a todas las tendencias políticas, añadió.

El Parlamento Europeo es la única asamblea internacional elegida por sufragio directo, aunque ello se hace sólo desde 1979.

Pöttering subrayó que, cada vez que ha habido una revisión de los tratados comunitarios, el Parlamento Europeo ha ganado competencias.

Así, ahora es colegislador en el 75 por ciento de la legislación comunitaria, un papel que se intensificará a partir de 2009 con la prevista entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Para el presidente de turno del Consejo Europeo, el primer ministro esloveno, Janez Jansa, "es vital" que los resultados del trabajo del PE y del resto de la Unión "sean concretos y tangibles", a fin de mostrar cómo influyen en la vida cotidiana de los europeos.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, insistió también en el creciente poder del PE, al destacar que "cuanto más fuertes son las instituciones, mejor pueden servir a los intereses de los ciudadanos".

Además de aumentar sus poderes de forma drástica, el PE ha registrado un crecimiento de tamaño: de los 142 miembros de seis países en 1958 a los actuales 785 legisladores de 27 Estados.

Sus miembros trabajan en las sedes de Bruselas y Estrasburgo (Francia), mientras que en Luxemburgo está la sede administrativa, fruto de un complicado acuerdo que genera críticas periódicas a los desplazamientos que cada mes hay que hacer de la capital belga a la ciudad francesa para los plenos.

El aumento de tamaño ha conllevado más complejidad, ya que se ha pasado de las cuatro lenguas oficiales iniciales a las 23 actuales.

Para que la celebración de hoy tuviera lugar en una sesión plenaria regular, no ha coincidido con la fecha exacta del nacimiento del embrión de la institución, la Asamblea Europea, que tuvo su reunión constitutiva el 19 de marzo de 1958 en Estrasburgo.

Ese primer órgano nació, a su vez, de la Asamblea Común de la Comunidad Económica del Carbón y el Acero y estuvo formado por miembros que enviaban los seis países fundadores de la Unión -Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania, Francia e Italia- y bajo la presidencia del francés Robert Schuman, uno de los históricos creadores de la actual UE.

Las primeras elecciones europeas no llegaron hasta 1979, cuando la institución, que se autodenominaba ya Parlamento Europeo, acababa de recibir ciertas competencias en materia presupuestaria.

El Acta Única Europea de 1986, que oficializó la denominación actual del Parlamento, y el Tratado de Maastricht de 1992 le brindaron capacidad legislativa sobre quince áreas.

El nuevo Tratado de Lisboa las amplía hasta 85 áreas, que incluyen aspectos de Justicia e Interior, la Política Agrícola Común o el Comercio Exterior.

Con el nuevo Tratado, la Eurocámara refuerza, además, su poder de control sobre las otras instituciones y consolida la facultad de votar al presidente de la Comisión Europea, aunque los candidatos seguirán siendo propuestos por los jefes de Estado y de Gobierno.

Pero su aumento en poder y en tamaño no ha tenido reflejo en la participación en las elecciones europeas, en descenso continuo desde el 63 por ciento de 1979 hasta el 45,6 por ciento de 2004.

Al acto de hoy asistieron los ex presidentes de la Eurocámara, entre ellos los tres españoles: Enrique Barón (1989-1992), José María Gil-Robles (1997-1999) y Josep Borrell (2004-2006).

Los socialistas Barón y Borrell, que aún ocupan escaños en la Eurocámara, aprovecharon este aniversario para rememorar sus mandatos.