Este artículo se publicó hace 14 años.
Evidencia que respalda a fármacos para autismo está sesgada: estudio
Por Andrew M. Seaman
Una revisión deinvestigaciones publicadas y no publicadas revela que la nociónmédica de que ciertos antidepresivos sirven para tratar lasconductas repetitivas de los niños autistas surge de informaciónincompleta.
Esos fármacos, como los inhibidores selectivos de larecaptación de la serotonina (ISRS), se utilizan a veces paracontrolar las conductas repetitivas de las personas contrastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
"Lo más importante es que los ISRS quizás no son tanefectivos contra las conductas repetitivas como pensábamos. Másestudios podrían comprobarlo en el largo plazo", dijo MelisaCarrasco, coautora de la revisión.
El equipo de Carrasco, de la University of Michigan, en AnnArbor, encontraron en PubMed y ClinicalTrials.gov 15 ensayosclínicos aleatorizados, a doble ciego y controlados con placeboque respaldaban el uso de los ISRS y antidepresivos similares enniños con autismo.
Cinco estudios quedaron excluidos porque no reunían loscriterios de la investigación. Otros cinco nunca habían sidopublicados. El equipo solicitó por correo electrónico los datosde los estudios no publicados y solo un investigador respondiócon la información.
De los seis estudios finalmente revisados, tres habíanidentificado un beneficio de los ISRS y tres, incluido elestudio no publicado, habían hallado un beneficio parcial oningún beneficio.
Los 365 participantes de los seis estudios tuvieron unapequeña respuesta a los ISRS, pero la asociación desapareciócuando el equipo consideró el resto de los estudios nopublicados.
La evidencia posee "sesgo de publicación" cuando sólo sepublican los resultados positivos de un tema en investigación.
"La revisión demuestra que los efectos (de los inhibidoresde los receptores de la serotonina) en el tratamiento (de lostrastornos del espectro autista) están sobreestimados", escribeel equipo en la revista Pediatrics.
La autora aclaró que estos resultados no significan que losmedicamentos no sirvan para tratar otras enfermedades asociadascon los trastornos del espectro autista. "Hay pruebas sólidasde, por ejemplo, sus efectos en la ansiedad que produce elautismo", dijo.
En un comentario publicado, el doctor Scott Denne, de laFacultad de Medicina de la Indianapolis University, escribió quela falta de información "impide que los médicos puedan tomardecisiones informadas" sobre los beneficios y los riesgos de losISRS en niños con autismo.
En otro estudio, publicado también en Pediatrics, losinvestigadores hallaron que los resultados de la mayoría de losensayos clínicos pediátricos no está disponible.
Los autores hallaron que sólo se había publicado el 29 porciento de los 2.400 estudios sobre niños finalizados yregistrados en ClinicalTrials.gov entre el 2000 y el 2010.
Además, sólo se había publicado el 53 por ciento de losestudios financiados por los Institutos Nacionales de Salud deEstados Unidos.
"El problema es que la política de investigación clínicavigente no garantiza la disponibilidad de los resultados detodos los ensayos clínicos, lo que induce decisiones clínicassesgadas", opinó la autora principal del estudio, doctoraTatyana Shamiliyan, de la División de Políticas y Manejo de laSalud de la University of Minnesota, en Minneapolis.
Sobre los pacientes que participan de los estudios que no sepublican, Denne dijo: "Deberían exigir que los resultados de losdatos por los que se sacrificaron estén disponibles para poderayudar a otras personas".
FUENTE: Pediatrics, online 23 de abril del 2012
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