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La excusa del PP para privatizar los centros madrileños

Los conciertos en la Sanidad de la región aumentan más de un 76% en cuatro años

P. R. / V. P.

"El caso de Leganés no sólo hizo un daño ingente a la moral médica sino que fue un desprestigio de la Sanidad pública". Así opina el portavoz socialista de Sanidad en la Asamblea de Madrid, Lucas Fernández, quien cree que fue una de las excusas de la Consejería de Sanidad para poner en marcha el modelo sanitario actual en la Comunidad, que tendrá en los próximos meses ocho nuevos hospitales, construidos con dinero público pero gestionados por empresa privadas.

El caso al que ayer se dio carpetazo sirvió como justificación. Fue una cortina de humo para desviar la atención. Así lo cree la presidenta de la Federación de Asociaciones por Defensa de la Sanidad Pública y radióloga del Severo Ochoa, Carmen Ortiz. Asegura que la denuncia, la destitución de Luis Montes y el juicio fueron "un montaje para desprestigiar a la sanidad pública". El objetivo era crear incertidumbre para justificar lo privado, dice.

Más seguros privados

En los últimos cuatro años, los conciertos en la sanidad madrileña han crecido un 76,27%, según un informe de UGT basado en los presupuestos regionales. En 2004, se destinaron 531 millones de euros a la asistencia sanitaria gratuita en centros privados (conciertos). Para este año, la cantidad asciende a 936 millones.

¿Llegó a los usuarios el mensaje? En UGT creen que así fue, a la vista de los que adquirieron un seguro privado en 2005, cuando se hizo público el caso: el número de asegurados subió un 21,6%, según la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras. En 2006, ya lo tenía el 29,5% de los madrileños.

Otra de las excusas de que se sirve el Gobierno de Esperanza Aguirre para menguar los recursos a la sanidad pública es el compromiso que adquirió en 2003: reduciría a 30 días las listas de espera. Pretendió conseguirlo estableciendo conciertos económicos con clínicas privadas, para despejar la espera en los centros públicos.

El número creciente de pacientes que se han negado a ser atendidos en hospitales privados refleja el cambio de tendencia. En septiembre de 2004 fueron 4.700; en el mismo mes del año pasado, 13.303. Dispuesta a cumplir su promesa sin tener por qué seguir las reglas del juego del resto de comunidades, Aguirre estableció un sistema propio de cómputo de enfermos, lo que llevó al Ministerio a excluir a Madrid del sistema nacional de información sobre listas de espera.

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