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Un experto policial alerta sobre el uso de Internet por parte de grupos yihadistas

EFE

La principal amenaza de radicalización violenta entre los musulmanes proviene de la propaganda distribuida a través de Internet, según Alfonso Estévez, responsable del Ámbito de Ciberterrorismo de la Comisaría General de Información de la Dirección General de la Policía y Guardia Civil.

Ésta es la conclusión de la ponencia que Estévez expuso esta semana en la VI edición del Seminario Permanente de Estudios sobre Terrorismo, organizado en Madrid por la Fundación Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset, con el título "¿Cómo evitar la radicalización violenta entre musulmanes?"

Uno de los objetivos fundamentales de los grupos yihadistas es el uso de la Red para las labores de propaganda, desinformación y guerra psicológica, según Estévez, que destaca que la propaganda puede amplificar el impacto de las acciones terroristas, "un aspecto crucial de la estrategia yihadista".

En los países occidentales, los receptores de los mensajes radicales son principalmente jóvenes musulmanes no adecuadamente integrados en estas sociedades.

A través de Internet, no sólo tienen acceso a estos contenidos, sino que también pueden entrar en contacto con otros individuos en su misma situación, un proceso favorecido por el aumento del número de conexiones a la Red y por la atracción que ésta ejerce sobre los jóvenes.

La presencia yihadista en Internet es cada vez más importante, con sitios web oficiales de organizaciones de este tipo; sitios web de clérigos radicales; foros, blogs y páginas de apoyo y sitios web distribuidores de material islamista.

El flujo de propaganda a través de la Red se ha incrementado de forma notable en los últimos años y algunos grupos yihadistas han creado departamentos dedicados exclusivamente a la producción y distribución de propaganda, como As Sahab -el departamento de propaganda de Al Qaeda-, o Al Furqan, que cumple la misma función en la organización Estado Islámico de Irak.

Entre las ventajas de la utilización de Internet para la difusión de propaganda, Estévez subraya la distribución de los materiales de forma directa, sin intermediarios que puedan alterar los mensajes; la difusión del contenido multimedia en diferentes formatos (audio, vídeo, texto e imágenes) y la dificultad de las autoridades para impedir o controlar la distribución del material.

Para evitar el uso de Internet por organizaciones terroristas, el responsable de Ciberterrorismo propone incrementar la cooperación policial y judicial en el ámbito internacional y establecer medidas legales que permitan la identificación de aquellos usuarios que realicen actividades terroristas en Internet.

También aboga por involucrar al sector privado en la lucha contra el uso de la Red por organizaciones terroristas y aumentar la presencia en Internet de contenidos que puedan contrarrestar los mensajes yihadistas.

Las organizaciones terroristas pueden usar Internet como "un arma" para lanzar ataques a sistemas informáticos de infraestructuras "críticas" de un país o contra la propia estructura de la Red, sostiene.

Estos grupos terroristas también pueden emplear Internet como "medio" para desarrollar otras actividades, como las organizaciones yihadistas que la utilizan para realizar labores de comunicación, propaganda, reclutamiento, entrenamiento, financiación y obtención de información para llevar a cabo acciones terroristas.

Las organizaciones terroristas intentan sacar partido de la Red y aprovechar dos de sus características: su alcance global y las garantías de anonimato que puede proporcionar.