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Un extraterrestre detectaría signos de vida en la Tierra

Investigadores del IAC aprovechan un eclipse para observar nuestro planeta como se haría desde una estrella lejana

DANIEL MEDIAVILLA

Con un poco de suerte, en la próxima década se encontrará el primer planeta extrasolar con un parecido razonable a la Tierra. Entonces, los astrónomos estudiarán su atmósfera para tratar de averiguar de qué está compuesta e intentar determinar si es habitable. Pero antes de encontrar la huella de la vida, a los científicos les vendrá bien una referencia del aspecto que tendrá y, por ahora, solo se conoce una.

Por paradójico que parezca, hasta ahora se habían medido los espectros atmosféricos de varios planetas muy alejados del Sistema Solar, pero no el de la Tierra. Esto se debe a que el método empleado para tomar estas medidas precisa estar lejos del objeto observado. Cuando un planeta pasa por delante de su estrella, la luz atraviesa su atmósfera y se ve modificada por sus componentes químicos. Comparando el espectro de la estrella cuando el planeta está presente y con él ausente, es posible conocer el espectro del planeta y así conocer la composición química de su atmósfera.

Para estudiar la Tierra con este método, sería necesario lanzar una misión a un lugar del espacio tan alejado al menos como Venus o, como ha hecho un equipo del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), afilar el ingenio. En un artículo que se publica esta semana en Nature, un equipo dirigido por Enric Pallé explica cómo se ha analizado por primera vez el espectro real de la Tierra aprovechando un eclipse de Luna. Al estar alineados Sol, Tierra y Luna en ese orden, la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre y se refleja en la Luna. El satélite sirve así como espejo en el que se puede analizar el espectro luminoso de un planeta en el que la vida es posible.

Como la composición de la atmósfera terrestre es bastante conocida, los astrónomos no se vieron sorprendidos por sus resultados, pero sí obtuvieron algunos datos poco obvios. "Ya sabíamos lo que habría en el espectro, pero la sorpresa es que los rasgos aparecen mucho más marcados de lo previsto", explica Pallé. "Esto significa que, cuando estudiemos la atmósfera de un planeta extrasolar, será más fácil detectar los elementos químicos que la componen aunque no sean tan abundantes", agrega.

Un mundo habitable

En estos momentos, la sonda Kepler de la NASA tiene su vista fija en una parte del cielo para realizar el primer catálogo de planetas similares a la Tierra. Durante tres años y medio, medirá el brillo de 100.000 estrellas para cazar el mayor número posible de exoplanetas. Al final, el número de tierras se reducirá a unas 50. A partir de ese momento, el trabajo de los científicos consistirá en caracterizar sus atmósferas en busca de un mundo habitable.

El hallazgo sería la culminación de una búsqueda que comenzó en 1995 cuando el equipo del astrónomo suizo Michel Mayor localizó el primer planeta fuera del Sistema Solar. Desde entonces, la cifra ha crecido hasta casi 400 y el momento decisivo se acerca. Ahora, gracias al trabajo del equipo del IAC, los astrónomos tendrán una idea más precisa sobre qué aspecto puede tener la nueva casa de la vida.

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darwin

La ESA tiene previsto el desarrollo de una misión compuesta por un grupo de tres telescopios que estudiarán las atmósferas de planetas extrasolares en busca de señales de vida.

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terrestrial planet finder

Es un enjambre de telescopios que aplicaría un principio similar al de la misión Darwin. Sumando sus fuerzas, los pequeños telescopios tendrían la capacidad de uno mucho mayor.

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