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Una fábrica de beatos

La Iglesia prepara la beatificación de 800 nuevos «mártires» de la Guerra en 2011

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Hoy hace un año, la Iglesia elevaba a los altares a 498 "asesinados por el odio a la fe" durante "la persecución religiosa de los años 30 en España". Se celebró en Roma, bajo el amparo de Benedicto XVI. Fue la mayor ceremonia en la historia de la Iglesia. Pero no fue, ni mucho menos, suficiente. La jerarquía católica española ultima su particular memoria histórica sobre la Guerra Civil. La pasada semana, la Conferencia Episcopal anunció la beatificación de otros 800 sacerdotes, religiosos y laicos, cuya documentación se encuentra ya en el Vaticano.

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"Todavía no hay fecha ni lugar" para la celebración, confirma el portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino, pero podría celebrarse en Madrid en 2011, según ha podido saber Público. Esta ceremonia tampoco supondrá el fin del homenaje católico a sus víctimas de la contienda.

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En la actualidad, la Iglesia española maneja más de 2.000 casos de martirio, que podrían acabar en beatificaciones en los próximos años. La idea que baraja la Conferencia Episcopal -y que será debatida el próximo mes de noviembre, antes de ser enviada a Roma para su aprobación- es proponer un calendario de cuatro o cinco grandes beatificaciones cada dos o tres años. Unas celebraciones que se desarrollarían siempre en España, puesto que Benedicto XVI impuso que en San Pedro sólo se celebren las canonizaciones.

La ceremonia del 28 de octubre de 2007 fue una excepción, que Roma ya ha aclarado que no volverá a repetirse. Madrid podría ser, por tanto, la sede de la primera de estas macrobeatificaciones, que los obispos quieren hacer coincidir con la visita a la capital de España de Benedicto XVI, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.

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"Hay miles de casos cuya causa ya está introducida", reconoció recientemente Martínez Camino. "Cada día recibimos llamadas de personas católicas que quieren introducir causas de sus familiares en sus diócesis. Es un tema muy vivo", subraya la responsable de la Oficina para las Causas de los Santos, Encarnación González. Desde 1987, cuando se produjo la primera beatificación, han subido a los altares 977 mártires de la Guerra.

Así, además de los 800 casos que ya se encuentran en Roma -divididos en 47 causas, que engloban la práctica totalidad del territorio español- solo en la provincia de Toledo se manejan cerca de 350 causas, una cifra similar a la que se baraja en la Comunidad Valenciana, que ya consiguió, en 2001, la beatificación de 233 de sus mártires. Otro centenar de futuros mártires provienen de Almería. Madrid, Barcelona, Córdoba y el resto de obispados de Castilla-La Mancha son otras de las diócesis con más aspirantes a beatos.

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Según la Iglesia católica, el balance de las "víctimas de la persecución religiosa" engloba a 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.383 religiosos y 283 religiosas. Algo menos de 7.000 personas, a los que habría que sumar, en opinión del Episcopado, a más de 3.000 laicos, con lo que la cifra final de posibles mártires se elevaría a 10.000.

Un postulador de las causas afirma: "El término de persecución religiosa está claro. Comienza el 10 de mayo de 1931 y culmina el 9 de febrero de 1939. Hay tres grandes momentos: el 10 de mayo del 31, cuando comienza la quema de iglesias; en octubre del 34, con la revolución de Asturias; y el semestre de julio a diciembre de 1936, que es cuando se mata al 80%".

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Pese a argumentar que se trató de una "persecución religiosa", Martínez Camino insistió hace unas semanas en que el nuevo homenaje católico a sus mártires no reabre heridas. "El testimonio de la Iglesia y de sus mártires no induce en absoluto a ir contra nadie, puesto que no se buscan culpables. Los habrá, pero no se buscan", subrayó.

Hace unas semanas, el portavoz de los obispos abundaba en la necesidad de recordar a los fallecidos, fueran del bando que fuesen. Sin embargo, la Iglesia continúa sin contestar al requerimiento del juez Garzón para localizar a las víctimas del franquismo cuyos cuerpos no se han localizado.

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Martínez Camino afirmó entonces de que "las personas de todos los ámbitos de la contienda deben hacer todo lo que puedan para dar una sepultura digna a sus seres queridos". El portavoz insistió en que, en la Guerra Civil, "se sufrió en todos los bandos", por lo que la iniciativa de Garzón debe hacerse efectiva, a su juicio, a las dos partes contendientes.

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