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Familiares en Argentina esperan la llegada de la médico cubana tras 15 años de espera

EFE

La médica cubana Hilda Molina salió el sábado de Argentina sin guardar "ningún" rencor al ex presidente Fidel Castro y a su hermano y sucesor, Raúl, a quienes agradeció haber dado "un paso" al dejarla salir de la isla tras 15 años negándoselo.

"Yo le agradezco como persona al Gobierno cubano, y como familia", dijo Molina a periodistas en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana, desde donde salió a Buenos Aires, con escala en Panamá, para reencontrarse con su hijo y su madre y conocer a dos nietos.

La neurocirujana de 66 años, a quien el Gobierno cubano negaba la salida del país desde 1994, señaló que esa decisión debió haber sido tomada hace 15 años, pero que, "como quiera que sea, (los Castro) han dado un paso".

"Lo entiendo mejor en el general Raúl, porque sé que quiere a su familia, y quien quiere a su familia entiende que los demás también la queremos", apuntó.

Según explicó, hace dos semanas escribió una carta al general Castro que no tuvo respuesta, pero insistió en que el actual presidente cubano "quiere mucho a su familia y (...) por eso tuvo resultado la gestión".

"En este terreno, lo que sería bueno para Cuba es que todos los cubanos pudiéramos entrar y salir del país sin tenerle que pedir permiso a nadie", dijo.

Molina dirigió en Cuba el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), pero rompió con el régimen en 1994, aunque no se consideraba disidente.

Tras varias gestiones de Argentina para conseguir el permiso de salida de Molina, el líder cubano Fidel Castro escribió en 2008 que no aceptaría el "chantaje" para permitir su salida y la acusó de haber intentado apoderarse del CIREN.

La doctora dijo que sus aspiraciones ahora son dedicarse "un tiempo a ser abuela y a ser madre", y recordó que llegará a Argentina con la preocupación del "delicado estado de salud" de su madre, de 90 años, Hilda Morejón.

En Buenos Aires residen el hijo de Molina, Roberto Quiñones, también médico y nacionalizado argentino en 1996, y sus nietos, de 13 y 7 años, a los que no ha visto nunca.

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