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Feijóo sonríe a las encuestas

El candidato del PP trata de sacar provecho de su perfil moderado para remontar más aún en los sondeos

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Alberto Núñez Feijóo pide el voto “de todos” y promete gobernar “sin siglas”. El candidato del PP de Galicia alterna en su discurso el gallego con el castellano, trata de moverse por el escenario como Obama y saca provecho a su etiqueta de “moderado” dentro de las filas conservadoras.

Feijóo se ha lanzado a la campaña pendiente de las encuestas que le auguran la pérdida de dos escaños y hablan de un 30% de indecisos. El PP sostiene que sus sondeos confirman que va por los “37 y subiendo”. Por eso Feijóo se mostraba ayer “muy contento”. “Si del  grupo de indecisos nos vota el mismo porcentaje que del 70% que ya ha decidido su voto, lograremos la mayoría absoluta”, mantuvo en Ourense durante un acto con jóvenes.

El presidente del PP gallego les prometió la puesta en marcha de un plan de empleo juvenil y reclamó un convenio entre entidades financieras, empresas, constructores y hasta notarios para poner a su disposición las 60.000 viviendas vacías que hay en Galicia. Y todo a ritmo de Amy Winehouse, que sonaba de fondo, antes de partir hacia Lalín, la tierra de donde era Xosé Cuiña – delfín de Manuel Fraga hasta el Prestige– a comerse un buen cocido.

Eso sí, la oferta llegó acompañada de una petición: “Me gustaría que esa tendencia de incremento de voto se consolidara”. “Y sé que pasa por el voto joven. Os necesitamos”, confesó reconociendo que ese era uno de los flancos débiles de la etapa de su antecesor. Cada día se deja ver con un sector social. El anterior se había reunido con viudas a las que garantizó las pensiones y contó que él también paga una hipoteca: 1.200 euros mensuales.

El líder de la oposición gallega alterna estos actos, donde expone su plan de gobierno, con mítines en los que trata de generar ilusión. Su mensaje tiene una estructura bien definida: pide “un grito de cambio”, lamenta que en Galicia haya “un problema” lingüístico” y lo sazona todo con una denuncia al Gobierno bipartito, al que le recuerda que “la crisis de la automoción no se resuelve comprando un coche de lujo, que la forestal no se arregla adquiriendo muebles caros y que el paro no desaparece colocando militantes a dedo en la Xunta”.

Sus intervenciones apelan a las emociones. “Llegó el momento”, repite sin cesar como lema. Al que le suma un “compromiso solemne”: “Uno no merece ser presidente si no gana las elecciones”. Pero destaca que se siente “preparado” para el encargo. A su estilo: “Con menos ideología y más inteligencia”.

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