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El FMI asegura que ha comenzado la recuperación económica mundial

Blanchard, del organismo, reconoce que "la actual recesión mundial está lejos de ser normal"

PÚBLICO.ES / REUTERS

Espoleado por signos de  recuperación mostrados por Alemania, Francia o Japón en los últimos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha certificado la salida de la crisis a nivel mundial:  "La recuperación económica global ha comenzado", escribe Olivier Blanchard, Asesor Económico del FMI y director del Departamento de Investigación de esta institución internacional.

Para mantenerse estable la salida se requiere que Estados Unidos vuelva a reorientar su economía hacia las exportaciones y Asia, al mismo tiempo, haga más hincapié en las importaciones.

La salida no significa que todo vaya a ser sencillo a partir de ahora. Entre otros aspectos, Blanchard advierte de que el potencial de la producción económica podría ser menor que antes de la crisis financiera y el crecimiento global no será tan fuerte como para reducir el desempleo.

"En casi todos los países los costes de la crisis se han sumado a la carga fiscal y los impuestos más altos son inevitables"

"En condiciones normales de recesión, (las consecuencias) son tan destructivas para las empresas como para los puestos de trabajo y las cosas van mejorando de manera previsible", afirma.

Visto ya con retrospectiva, el economista jefe reconoce que  "la actual recesión mundial está lejos de ser normal", evoca Blanchard, quien sostiene que "el mundo no se encuentra en una recesión trivial".

"La recuperación no será fácil. La crisis ha dejado profundas cicatrices que tendrán consecuencias sobre la oferta y la demanda durante varios años", ha advertido.

Gran parte de ese crecimiento será fruto de los programas de estímulo fiscal, que necesariamente tendrán un final, y de la reposición de inventarios.

Blanchard alerta, además, de que los programas fiscales pasarán factura al crecimiento futuro. "En casi todos los países los costes de la crisis se han sumado a la carga fiscal y los impuestos más altos son inevitables", dice. "Todo eso implica que a lo mejor no podemos regresar a la vieja senda del crecimiento".

En opinión de Blanchard, la crisis provocará probablemente un cambio de hábitos entre los estadounidenses que, en su opinión, reducirán su elevado nivel de gastos, lo que provocará un ajuste de los socios comerciales de EEUU, sobre todo China.

"Desde el punto de vista de EEUU, una reducción en el superávit por cuenta corriente de China ayudaría a incrementar la demanda y apoyaría la recuperación de EEUU", afirmó el experto.

Pero para que China impulse su demanda interna tendrá que reforzar su red de protección social e incrementar el acceso de los hogares al crédito, lo que serviría de incentivo para que los consumidores ahorren menos y gasten más.

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