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Sin fondos para pagar el retorno de inmigrantes

Los inmigrantes sin trabajo y en situación de riesgo no pueden regresar a sus países // La Organización Internacional de las Migraciones reclama al Gobierno español más dinero

PATRICIA RAFAEL

Luis, boliviano de 47 años, es mecánico industrial. Pero el año y medio que lleva en España ha sobrevivido con trabajos mal pagados, camas en albergues y comedores sociales. Se ha hartado y quiere regresar a su país. Aunque deberá esperar a septiembre porque el mayor programa que gestiona el retorno voluntario de los extranjeros sin recursos, realizado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), se ha quedado sin dinero. La razón: el número de solicitudes se ha multiplicado por 10 con respecto al año pasado.

La OIM, el principal organismo intergubernamental en el ámbito de las migraciones, ya ha solicitado una ampliación de presupuesto al Ministerio de Trabajo e Inmigración, su principal benefactor, junto a los gobiernos de la Comunidad de Madrid y Catalunya.

Hasta que llegue el dinero del Ministerio, 700 personas, entre las que está Luis, permanecerán en la lista de espera de la OIM. "El dinero que teníamos para esto año ya se ha terminado porque ha crecido enormente la demanda", dicen desde esta institución. No es la única en sufrir este problema. Hay seis ONG que también gestionan el programa de retorno y algunas de ellas ya se están enfrentando a la escasez de recursos.

La OIM gestionó en 2007 el regreso de 1.268 extranjeros. Entre marzo y junio de este año, han vuelto a sus países o están a punto de hacerlo algo más de 1.000 personas. El proyecto está financiado en más de un 50% por el Ministerio de Trabajo e Inmigración, que repartió este año entre todas las asociaciones 1.894.321 euros. La OIM, por la envergadura del programa, recibió más del 45% del total. Catalunya, Madrid y, en menor medida, el Ayuntamiento de Valencia también colaboran con el proyecto. Pero todo el dinero se ha quedado corto. En el Ministerio, están evaluando la ampliación de presupuesto.

Los requisitos para acogerse al programa es haber residido más de seis meses en España y estar en situación de vulnerabilidad. Es decir, carecer de medios económicos para poder regresar. Luis los cumple y además cuenta que desde hace unos meses duerme en la calle porque los albergues de Madrid están llenos.

A su lado, asiente Gerardo, también boliviano, de 53 años, y con diez hijos en su país. Es soldador cualificado y llegó a España hace más de dos años con la esperanza de encontrar una vida mejor. Al igual que Luis, la falta de un permiso de trabajo, les ha impedido encontrar un empleo en condiciones. Y, como Luis, se ha cansado de trabajar y no cobrar, de depender de las ONG para poder comer y de que le cierren la puerta de los albergues.

"Si pudiera hoy mismo regresaba a mi país", comenta mientras espera una mañana más en la madrileña plaza Elíptica a que alguien le elija para hacer "cualquier chapuza". No tiene dinero, también está en la lista de espera del programa de retorno y, como le han dicho en la OIM, no sabe si podrá regresar a su país.

En la OIM confían que en septiembre reciban más dinero, pero tienen pocas esperanzas de cubrir la demanda de las solicitudes a la espera. El programa de retorno paga el billete de regreso y da 50 euros a cada solicitante en los aeropuertos. Al llegar a su país, cada uno recibe otros 450 euros hasta un tope de 1.600 por familia. Luis y Gerardo deberán esperar. Ahora su única esperanza es encontrar un trabajo que les permita regresar.