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Francia juzga a la banda que asesinó a un joven judío

Ilan Halimi fue secuestrado y torturado durante tres semanas

ANDRÉS PÉREZ

Los judíos son ricos y se les puede sacar dinero con amenazas. Ese prejuicio, muy extendido en Francia, es el que costó la vida en febrero de 2006 a un joven parisino de confesión judía, Ilan Halimi, secuestrado y torturado durante tres semanas, antes de ser dejado por muerto en un descampado. El juicio por este caso que conmocionó a la opinión pública francesa se inició ayer en París, rodeado de una fuerte polémica.

Veintisiete jóvenes de una barriada de la periferia sur de París, en su mayoría de origen africano, magrebí y portugués, son juzgados ante un tribunal de lo penal de París por el secuestro, tortura y asesinato del joven judío.

Destaca entre ellos la fuerte personalidad del líder, Youssouf Fofana, joven francés de origen marfileño, el cerebro del crimen. Ayer, el encausado saludó al tribunal con un "Alahu Akbar" (Dios es el más grande) y describió su identidad como "árabe africano, insurrecto, bárbaro y salafista".

Ilan Halimi era un modesto vendedor de teléfonos móviles de los muchos que hay en el Boulevard Voltaire, en el este de París. Allí había sido localizado por la "banda de los bárbaros", que envió a su tienda un anzuelo en forma de una hermosa muchacha que aparentó querer ligar con el chico.

El anzuelo le dio cita en un arrabal peligroso del sur de la capital. Luego Ilan desapareció. No se le volvería a ver hasta tres semanas después, herido de muerte por las torturas infligidas por sus secuestradores.

El caso provocó un inmenso debate sobre el auge del antisemitismo y, efectivamente, varios testimonios de los encausados dieron cuenta de que, en el seno de la banda, se había extendido el concepto de que "un judío tiene dinero y por miedo su familia pagará". La "banda de los bárbaros" había reclamado a la familia 450.000 euros, que esta no pudo pagar.

Ayer se produjeron varios incidentes en el Palacio de Justicia de París, alentados por la Liga de Defensa Judía (LDJ), milicia ultraconservadora y sionista que atacó a familiares de los acusados. Uno de sus responsables, sin miedo a las amalgamas, se justificó: "Son unos cobardes. Son los mismos que gritan Muerte a los judíos en las manifestaciones propalestinas".

El tribunal decretó que el juicio se celebrará a puerta cerrada, en virtud de la legislación sobre menores. Se prevé que la sentencia se dictará el 10 de julio.

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