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Francia sube impuestos a los ricos para recaudar 7.200 millones de euros

La subida afecta a grandes fortunas, bancos y empresas.

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Dos días después de que el Tribunal de Cuentas galo advirtiera que la economía francesa está en 'zona de peligro', el Ejecutivo que preside Jean-Marc Ayrault desveló las medidas con las que pretende superar una situación de riesgo para sus finanzas. Esa institución reclamó ahorros suplementarios de hasta 10.000 millones de euros en 2012 y un esfuerzo añadido de hasta 33.000 en 2013.

Francia necesita reducir el déficit público desde el 5,2% con el que cerró 2011 hasta el 4,5% a finales de 2012. Una ardua tarea a la que el nuevo presidente socialista François Hollande se ha puesto manos a la obra. Pero su estrategia es diferente a la del resto de Europa: en lugar de recortar únicamente la partida de gastos, Hollande mira también cómo aumentar los ingresos y de esta forma, el Gobierno francés, ha aprobado este miércoles una subida de impuestos con la que espera recaudar 7.200 millones de euros.

Hollande ha decidido cargar sobre los hombros de los más ricos esta subida de impuestos. El ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, anunció que se impondrán tasas sobre los hogares adinerados y grandes corporaciones. Además, el nuevo Ejecutivo planea introducir la supresión de exenciones en el impuesto sobre la fortuna (ISF), con el que se espera obtener 2.300 millones de euros.

El Gobierno recortará 1.500 millones de euros, pero no ha precisado en qué

Esto implica retroceder en reformas impositivas aplicadas por el anterior Gobierno conservador de François Fillon, y dictadas por el expresidente Nicolas Sarkozy. Así, se da marcha atrás en la anunciada subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que debía entrar en vigor en septiembre próximo para compensar una reducción de las cotizaciones que pagan las empresas y los trabajadores, con la que Sarkozy pretendía incrementar la competitividad de las compañías francesas.

También espera recaudar como otros 1.100 millones de euros en impuestos extraordinarios a los grandes bancos y las empresas energéticas con acciones de petróleo, según un plan de gasto presentado el miércoles al Parlamento.

El presidente francés ya dijo ayer, martes, que los ricos deben pagar su parte para compensar la desaceleración del crecimiento. 'Aplicamos subidas fiscales justas', aseguró el ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, en declaraciones a la prensa a la salida del Consejo de Ministros que adoptó un proyecto de ley que modificará el presupuesto de este ejercicio. Moscovici consideró que 'es normal que se exija más a los más ricos', y advirtió de que si no se hubiera corregido el presupuesto 'espontáneamente' el déficit al final del año hubiera sido del 5%.

Las empresas francesas tendrán que aportar el 47 % del dinero que el Ejecutivo quiere conseguir con los incrementos de impuestos, en primer lugar (1.000 millones de euros) con el fin de las exenciones en las cotizaciones al pagar las horas extraordinarias, salvo en las de menos de 20 asalariados.

Además, se crea una tasa del 3% sobre los dividendos que pretende penalizar a los grupos que reparten beneficios entre sus accionistas en lugar de dedicarlos a invertir, lo que reportará unos 300 millones de euros en 2012 y entre 800 y 1.000 millones anuales a partir de 2013. El tipo de la contribución social que habrá que pagar por las opciones sobre acciones ('stock options') y sobre las acciones gratuitas pasará del 22 % al 40 %. Igualmente se incrementa, del 0,1 % al 0,2 % la tasa sobre las transacciones financieras y del 0,25 % al 0,5 % la relativa a las entidades financieras 'sistémicas'.

Otro impuesto, éste de carácter excepcional, gravará las reservas petroleras con un 4% (550 millones en 2012) y afectará a los grandes grupos del sector, pero también a la distribución, que venden buena parte del combustible a los particulares.

En la línea de hacer pagar a los más privilegiados, el umbral de las exenciones fiscales en las donaciones y en las sucesiones pasará de 159.325 a 100.000 euros. El Ejecutivo ha previsto la congelación de 1.500 millones de euros de gasto público para poder cumplir los objetivos de déficit, pero no ha querido precisar hasta ahora recortes precisos, y en particular no ha querido dar cifras sobre reducción en empleos en las administraciones.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, había revisado ayer, martes, ante la Asamblea Nacional las previsiones de crecimiento tanto para este año (0,3% en lugar del 0,7% estimado anteriormente) como para 2013 (1,2% en lugar del 1,7%). Con ese nuevo escenario, la deuda pública superará este año el umbral simbólico del 90% hasta el 90,6% a fines de diciembre frente al 89,7% doce meses antes. Si se cumplen las metas de déficit público (3% del PIB en 2013, 2,25% en 2014, 1,5 % en 2015, 0,75% en 2016 y 0% en 2017), la deuda pública tendría que disminuir al 82,4 % en 2017, al término del mandato de Hollande.

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