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Francisco Correa: el Don Vito de la Gürtel

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El presunto cabecilla de la "trama Gürtel", Francisco Correa, conocido por "Don Vito", como el mismo se hacía llamar, recupera su libertad más de tres años después del estallido de un escándalo que dejó al descubierto sus tejemanejes para ganarse con regalos y atenciones a los dirigentes del PP.

Francisco Correa fue detenido el 6 de febrero de 2009 por orden de Baltasar Garzón, el primer juez que instruyó la causa en la Audiencia Nacional, que le consideró el cerebro de una red que llevaba diez años repartiendo "dádivas y sobornos a funcionarios y autoridades públicas" para "captar negocios".

Desde entonces su nombre ha llenado páginas y páginas de periódicos, según se iban conociendo algunos detalles de las investigaciones.

"El señor Correa se hacía llamar 'Don Vito' y era el jefe de toda la empresa y la cabeza máxima de la trama", señaló el juez Antonio Pedreira -instructor en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid- en uno de los autos en el que rechazó ponerle en libertad porque pensaba que intentaría fugarse nada más salir de la cárcel.

Muy poco queda hoy de aquel Francisco Correa que apareció fotografiado en la boda de la hija del expresidente del Gobierno José María Aznar con Alejandro Agag, en la que fue testigo, y a quien ahora hemos visto demacrado y acudiendo en ambulancia a los tribunales por la claustrofobia que padece.

Correa había conseguido ganarse la confianza de diversos políticos del PP, que durante años adjudicaron a sus empresas numerosos contratos desde los Ayuntamientos en los que gobernaban.

De hecho, el sumario y las conversaciones intervenidas a los imputados dan la impresión de que Correa era un hombre ambicioso, habitual de los despachos de Génova, que se había abierto camino por organizar viajes y actos del partido y que agasajaba a los dirigentes del PP con todo tipo de atenciones y regalos, desde relojes hasta viajes de boda, pagados por las empresas de la red.

Las investigaciones destaparon también que las relaciones personales eran cruciales en el entramado construido por Correa, que cuando empezó a trabajar con el PP inició una "amistad" con dirigentes políticos que "luego fueron alcaldes y ministros", lo que le reportó el alto "volumen de negocio" con el que consiguió beneficios millonarios, según el sumario.

Tal parecía ser su influencia en la trama de corrupción, que hasta los investigadores bautizaron la operación con su apellido (Gürtel significa correa en alemán).

Ahora, Correa sale de la cárcel pagando una fianza de 200.000 euros, que empezó siendo de 15 millones por la importante cantidad que se presumía pudo recaudar la trama a través de contratos irregulares, inversiones inmobiliarias y blanqueo y evasión de capitales.

Como el presunto cerebro de todos estos 'negocios' Francisco Correa está imputado por los delitos de cohecho, tráfico influencias, fraude fiscal, asociación ilícita, blanqueo de capitales y falsedad documental.