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Los funcionarios de Portugal protestan por el plan de austeridad

Reuters

Los funcionarios portugueses están convocados a una huelga el jueves en protesta por las medidas de austeridad del Gobierno, una iniciativa con la que esperan que se cierren colegios, tribunales y hospitales.

Los paros podrían ser los mayores en años en Portugal y pondrán a prueba al Gobierno de minorías, presionado por los mercados financieros para que recorte el gasto, después de que la crisis fiscal de Grecia llamara la atención sobre los miembros débiles de la eurozona.

En un programa de austeridad presentado el miércoles por 4.800 millones de euros con el que Grecia pretende garantizarse la ayuda de Europa para hacer frente a su elevada deuda, Grecia se centró en los funcionarios, los ricos y la Iglesia.

Los sindicatos de Portugal dicen que llevan años en los que han visto cómo sus condiciones empeoraban ante los recortes de pensiones y otros beneficios por parte del Gobierno, que este año congeló los salarios públicos en su esfuerzo por ganar confianza inversora recortando el déficit presupuestario.

"Existe un inmenso descontento que se puede ver en la forma en la que los trabajadores se comportan y que significa que habrá una enorme participación en la huelga", dijo Manuel Carvalho da Silva, líder de la Confederación General de Trabajadores Portugueses, formada por 725.000 trabajadores.

El país, que cuenta con 10 millones de habitantes, se recupera de su peor crisis económica en décadas y el desempleo, en el 10 por ciento, es el más alto en un cuarto de siglo.

Los paros, que llegan en un momento de planes industriales en España y Grecia, suponen presión para el Gobierno, justo cuando se prepara un plan presupuestario a largo plazo para recortar el déficit por debajo del 3 por ciento del Producto Interior Bruto para 2013.

algo que se ha estado estudiando.

La huelga es la prueba más reciente para el Gobierno portugués, que está perdiendo popularidad por las acusaciones de que intentó interferir en los medios.

Un sondeo difundido el fin de semana mostró que el número de portugueses con una imagen positiva del primer ministro Jose Socrates había caído al 29,4 por ciento en febrero, desde el 40,3 por ciento en enero.

Los responsables sindicales no han dado cifras precisas de cuántos trabajadores podrían secundar los paros, pero dijeron que comenzaron el miércoles por la noche con los basureros de cuatro importantes ciudades.

En la última gran huelga en Portugal, en noviembre de 2007, los funcionarios abandonaron sus puestos durante un día para protestar por un incremento salarial menor de lo esperado, del 2,1 por ciento, para 2008.

En aquel momento, los sindicatos dijeron que el 80 por ciento de los 700.000 funcionarios se sumaron a los paros y el Gobierno situó esa la cifra en el 20 por ciento.

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