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La Fundación Miró muestra la diversidad de las prácticas artísticas murales

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La Fundación Joan Miró ha planteado la exposición "Murales" como plataforma de creación y encuentro de los muralistas contemporáneos procedentes de todo el mundo: desde África occidental hasta Europa, pasando por México y Estados Unidos.

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Comisariada por Martina Millà, responsable de proyectos y programación de la Fundación Miró, la muestra es el resultado de la invitación a creadores muy diversos a intervenir en las paredes de las once salas de esta exposición temporal.

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La selección de la comisaria estuvo determinada en primer lugar por el mérito artístico de las obras, pero también por los posibles diálogos que podían establecerse entre ellas, con la intención de crear un mapa visual y conceptual del estado de las prácticas murales contemporáneas.

Así, la exposición se abre con el exponente más tradicional y anónimo de las obras presentadas, el de las mujeres de la Coopérative Féminine de Djajibiné Gandega "Djida" (Mauritania), que se contrapone a los planos geométricos de colores del artista alemán Lothar Götz.

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En el Patip del Olivo se expondrá el mural de hiedra de Jerónimo Hagerman para ser contemplado desde el interior de las salas, confrontándolo así al arte de la calle: el grafiti que llega de la mano de dos representantes del colectivo UTR Crew, de Bosnia-Herzegovina, y de Scope One, de Singapur.

Sakarin Krue-On presenta "Temple", un mural formado por pequeños puntos de arcilla blanca sobre fondo rojo que también establece un contrapunto con el trabajo de Hagerman, ya que ambos artistas actualizan las tradiciones murales de sus respectivos países, Tailandia y México.

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La segunda mitad de la exposición, que comienza con un trabajo del diseñador gráfico norteamericano Brian Rea basado en dibujos realizados con tiza sobre un fondo de pizarra, muestra una alternancia entre salas en blanco y negro, y otras en las que el color es protagonista.

La obra de Rea sirve de transición hacia la improvisación de los artistas Nuria y eltono, quienes habitualmente intervienen en la calle, seguidos por Paul Morrison y sus fantasías en blanco y negro, para acabar con la explosión de color de los papeles pintados de Ludovica Gioscia.

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La muestra se cierra con una obra interactiva de Jacob Dahlgren, un artista sueco muy interesado en involucrar al público en la creación de sus trabajos.

Gracias a la acción de lanzar dardos contra un muro cubierto de dianas, el visitante hace que la obra de Dahlgren cambie diariamente.

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