Este artículo se publicó hace 19 años.
El futuro del PNV, entre Imaz y Egibar
Las elecciones internas en el PNV, que culminarán el próximo 2 de diciembre con la proclamación en la Asamblea General del partido del nuevo presidente del EBB (Euskadi Buru Batzar), van a mediatizar en gran medida el panorama político de los próximos meses. En principio, dos contendientes, Josu Jon Imaz, el actual presidente del EBB y Joseba Egibar, que también aspiró a suceder a Arzalluz en 2004, parten como representantes de las supuestas dos sensibilidades en pugna por el control del partido nacionalista vasco. Desde fuera del partido, todo se plantea como una lucha entre pactistas pragmáticos (Imaz) y soberanistas (Egibar), aunque desde dentro se intenta lanzar el mensaje de que la unidad es lo que necesita el PNV, habida cuenta de las dificultades que en los últimos tiempos está teniendo con sus socios del tripartito en el Gobierno vasco (EA y EB). El propio presidente del PNV de Gipuzkoa, Joseba Egibar, afirmó en agosto que si su partido logra un acuerdo interno en torno a la ponencia política que marque su estrategia de los próximos años se presentará una única candidatura a las elecciones internas de la formación nacionalista. Egibar consideró, en una entrevista concedida a Euskadi Irratia, que lo principal del proceso interno del PNV reside en acordar y discutir la ponencia política y no tanto en "una discusión entre personas".
El artículo de la polémica
Pero fue Josu Jon Imaz el que a través de un artículo en los diarios de Vocento publicado el pasado 15 de julio destapó el tarro de las esencias para dejar bien claras las coordenadas de su planteamiento ideológico. En "No imponer, no impedir", Imaz sostenía su idea de que "na consulta ciudadana planteada como escenario de acumulación de fuerzas para una confrontación política es muy discutible, y desde luego contraria al espíritu y a la letra de la posición de EAJ-PNV expresada en el documento de octubre de 2005". Es decir, que los experimentos habrá que dejarlos para otra ocasión.
Equilibrio de fuerzas
Con todo, puede parecer una solución de compromiso la confección de una lista única que no empañe la imagen del partido, justo cuando ya la opinión pública comienza a recordar la escisión que en los ochenta dio origen a Eusko Alkartasuna.
De momento, Vizcaya sigue siendo el feudo de Imaz, el que le dio la victoria en 2004, además de contar con el apoyo de Navarra y el País Vasco francés. Mientras, en Álava y Guipúzcoa, sus respectivas ejecutivas apoyan las tesis de Egibar. Aunque todo puede depender de unas pocas circunscripciones, dado el peculiar sistema electoral interno del PNV, como ya ocurriera en el relevo de Arzalluz hace cuatro años.
El sistema electoral
Hasta mediados de septiembre, las asambleas locales del PNV recogerán los candidatos a la presidencia del partido. Para que un militante alcance la condición de candidato a la presidencia debe cumplir dos requisitos: contar con el apoyo de un mínimo de tres organizaciones locales y aceptar la propuesta de entrar en liza por el cargo. Este es el sistema que eligió hace cuatro años el presidente del partido, Josu Jon Imaz.
El portavoz de la dirección, Joseba Egibar, y el actual presidente de la Ejecutiva peneuvista, Xabier Arzalluz, entre otros, fueron propuestos por el sistema de recogida de firmas (un mínimo de 100) entre los militantes, pero deben tener también el respaldo de tres juntas.
La Comisión de Garantías y Control, un órgano interno cuyos miembros son elegidos cada cuatro años, velará por la limpieza del proceso. La comisión ha comprobado que las firmas que han respaldado a Arzalluz y Egibar pertenecen a militantes del PNV.
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