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Garzón baja hasta las tinieblas

La 1 estrena mañana un documental suyo que investiga las 'cloacas' de los Estados

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Un hombre, con los ojos vendados, arrastra cadenas y grilletes por el suelo camino de los servicios médicos de la prisión de la base de Guantánamo. Es una muestra de los atajos que muchas democracias occidentales han tomado desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Es, además, una de las escenas de las que da testimonio el veterano periodista Vicente Romero, quien dirige y conduce, junto al juez Baltasar Garzón, el documental El alma de los verdugos. Las tinieblas del poder, que mañana estrena La 1 de Televisión Española.

Las casi dos horas de duración de este trabajo, elaborado por los servicios informativos de TVE, se convierten en un alegato en defensa de la vigencia del Estado de Derecho. Una defensa frente a la violación de los derechos humanos que generan, en palabras del propio Garzón, “bolsas de impunidad que terminan por deteriorar la democracia”. “El 11-S supuso”, según el juez, “una muestra de la incompetencia de EEUU para hacer frente a un fenómeno distinto al de guerra convencional, como es el del terrorismo internacional”.

Las tinieblas del poder, heredero de otro trabajo similar de Romero y Garzón sobre la represión de la dictadura argentina, trata de contraponer dos forma de hacer frente a este reto. Una, la legalidad, los avances desde el punto de vista de la acción judicial: “Hay una esperanza, una vía, difícil pero eficaz”, defiende Garzón. Dos, los “trucos sucios” que, para Romero, “además no están resultando para nada eficaces”.

Guantánamo, Abu Ghraib...

Son muchos los ejemplos y testimonios que el documental traslada al espectador. El equipo estuvo 48 horas en Guantánamo, donde un enviado del Departamento de Estado de EEUU se encargó de enseñarles la base “y de cortar y mutilar” el trabajo de Romero. Visitaron la cárcel de Qal-i-Naw (Afganistán), donde grabaron, sin permiso de las autoridades, imágenes de los condenados a muerte por terrorismo allí recluidos. También cuentan con entrevistas al sargento Joe Darby, quien divulgó las imágenes de las torturas en Abu Ghraib, o la general Janis Karpinsky, responsable de la prisión.

Garzón tiene clara la intención que le llevó a realizar este trabajo: “Llegar a las mentes y los corazones de la gente de buena fe para convencerles de que hay un sistema para combatir esta amenaza que respete los derechos humanos”.