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El Gobierno se prepara para un otoño de alta tensión

El desdén del PP a los tres pactos de Estado ofrecidos por Zapatero confirmalos temores socialistas a que Rajoy seguirá instalado en la estrategia de la crispación

G. LÓPEZ ALBA

El desdén del PP a los tres pactos de Estado ofrecidos el viernes por el presidente del Gobierno y su oposición frontal a cualquier reforma fiscal ha venido a confirmar los temores socialistas de que el otoño estará cargado de tensión política. José Luis Rodríguez Zapatero afronta el segundo semestre del año con el terreno de juego embarrado por la estrategia de deslegitimación del PP, el lastre de la pertinaz crisis económica y asuntos pendientes con un fuerte potencial desestabilizador como la sentencia sobre el Estatut de Catalunya, cuyo retraso genera más inquietud política a medida que se acercan las elecciones autonómicas la legislatura catalana concluye en noviembre de 2010.

El presidente se fue de vacaciones con la satisfacción de haber cerrado la larga negociación para la reforma del sistema de financiación autonómica, que hasta el verano condicionó todo el comportamiento de los partidos catalanes, y con el mal sabor del fracaso del Diálogo Social provocado por el realineamiento político de la patronal de los empresarios con el PP.

El retraso del TC sobre el Estatut acrecienta la inquietud política

Ahora, en la carpeta de tareas de Zapatero son tres los asuntos subrayados con trazo grueso para este semestre: la crisis económica, la gripe A y los preparativos para la Presidencia de la Unión Europea. El Ejecutivo confía en contar con un apoyo holgado para aprobar los Presupuestos y espera que la ley de Economía Sostenible permita un consenso básico, político y social, para impulsar definitivamente la salida de la crisis y cambiar el modelo de crecimiento, con la educación y la política energética como palancasfundamentales.

Pero el Gobierno no es el único que juega el partido. Seguirá teniendo que ganarse cada voto en el Parlamento, y el PP, aunque la falta de pruebas que lo acrediten le haya obligado a rebajar las denuncias de "espionaje" a las más genéricas de "persecución", parece enrocado en la estrategia de la crispación. Así lo confirma su propósito de reabrir el curso parlamentario con esas denuncias, convencido de su eficacia para romper el cerco de los casos de presunta corrupción que lastran a Mariano Rajoy, por más que esta semana todos los grupos censuraran tal estrategia en la Diputación Permanente.

Tras esbozar el viernes la hoja de ruta del Gobierno, Zapatero marcará el próximo domingo las líneas maestras de la política social y la estrategia del PSOE, en el mitin que todos los años protagoniza en Rodiezmo (León), donde tiene por costumbre anunciar la subida de las pensiones más bajas. En su agenda está también previsto que en septiembre acuda a la fiesta de la rosa de los socialistas catalanes.

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