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"Gracias al SPD, Alemania no tiene el paro de España"

Steinmeier lucha por recuperar al electorado de su feudo en la Cuenca del Ruhr

THILO SCHÄFER

El primer estribillo de Roland Kaiser es toda una advertencia para el público: "Nos estamos engañando con un exceso de autoconfianza", canta esta estrella de la música popular alemana al abrirse el telón del mitin del Partido Socialdemócrata el pasado martes en Dortmund.

El propio Kaiser, que vive de la renta de sus éxitos en las décadas de los 70 y 80, transmite esa sensación de confianza mezclada con nostalgia. Recuerda a una época en la que la gente común no se preocupaba por la complejidad del sistema financiero mundial y en la que el estado de bienestar era una garantía frente al paro.

El ambiente en el Alter Markt en Dortmund sugiere un mundo feliz para los socialdemócratas y su candidato, el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier. La plaza de esta ciudad industrial en la Cuenca del Ruhr gran bastión del SPD durante décadas está llena. Las banderas del IGBCE, el sindicato de los mineros, hacen olvidar el desencuentro entre el partido y las organizaciones obreras. Tampoco falta el presidente del Borussia Dortmund, uno de los grandes del fútbol alemán, que ha venido a expresar su apoyo a Steinmeier.

Pero el candidato sabe que la imagen es engañosa. El derrumbe del SPD en Renania del Norte Westfalia el estado más poblado de Alemania con casi 18 millones de habitantes es la clave de su probable derrota en las elecciones federales del domingo. En las elecciones de 2005, el SPD ganó el 43% en este land, frente al 34% en todo el país. Ahora el apoyo aquí apenas roza el 30%.

El auge de La Izquierda merma el apoyo popular a los socialdemócratas

"Estoy muy decepcionado con el SPD. Nos han engañado demasiadas veces", dice Walter, un profesor jubilado, que toma una cerveza en una terraza del Alter Markt. Por primera vez en décadas este domingo no votará por el SPD. Los recortes en las prestaciones del paro y las ayudas sociales que aprobó el gobierno rojiverde de Gerhard Schröder han golpeado fuerte en la Cuenca del Ruhr, una zona que hasta hoy no se ha recuperado del declive de la minería y los altos hornos.

Los votantes reprochan a Steinmeier el aumento del IVA y la elevación de la edad de jubilación a 67 años que acordaron los socialdemócratas con los democristianos de la canciller Angela Merkel en sus cuatro años de gran coalición. "No niego que hayamos cometido errores", se disculpa Steinmeier en Dortmund. "Pero tuvimos bastante trabajo para evitar males mayores", añade.

La campaña del SPD se basa en dos ejes fundamentales. Por un lado, advierten de los horrores neoliberales que promete un gobierno de CDU y FDP, la coalición negro-amarilla, según los colores de estos dos partidos. Por otro, intentan vender los escasos logros propios en estos últimos cuatro años, por ejemplo la lucha por introducir un salario mínimo y las medidas contra la crisis como la subvención del trabajo a jornada reducida.

"Gracias a estas medidas nuestras en Alemania no hay un paro del 15 o 20% como existe en otros países como España", explica. Steinmeier no duda en atribuirse como un éxito la venta de Opel que ha evitado un posible cierre de la compañía automovilística. "Con un gobierno negro-amarillo, Opel hubiera muerto en enero", dijo el día anterior en Bochum, dónde se encuentra una de las cuatro plantas de la empresa.

El principal problema del SPD es que ha perdido el monopolio de la justicia social. El auge de La Izquierda, del carismático ex SPD Oskar Lafontaine, con su discurso anticapitalista radical merma el apoyo de los socialdemócratas. A la vez, bajo Merkel la CDU ha experimentado una cierta "socialdemocratización", coinciden los analistas.

"Eso es una mierda. Nosotros somos el partido de la justicia social y ahora vienen unos con eslóganes populistas y otros con promesas que no se creen ni ellos", lamenta Carsten, que ha venido con un grupo de Jusos, la organización de jóvenes del partido.

Ahora Steinmeier intenta desmarcarse de la CDU proponiendo un impuesto sobre las transacciones bursátiles. "Con un gobierno negro-amarillo los banqueros se librarían de pagar la factura de la crisis", dice el candidato.

Consciente de que las posibilidades de superar a la CDU de Merkel son casi nulas, Steinmeier ha reducido el objetivo de la campaña a lograr los votos suficientes para evitar una mayoría del centroderecha. Esto podría desembocar en una prolongación de la gran coalición.

La estrategia parece dar frutos. "Votamos al SPD, aunque nos han decepcionado mucho", cuenta una pareja de jubilados en el Alter Markt. "Pero hay que evitar un gobierno de CDU y liberales a toda costa".

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