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Granados es incapaz de aclarar su comida con Vieira

La oposición pregunta sin éxito "en calidad de qué" habló sobre el caso Gürtel con el magistrado que presidirá el tribunal juzgador si el caso sigue en el TSJ de Madrid. Aguirre se escuda en Caama&ntild

ALICIA GUTIÉRREZ

El consejero de Justicia de Madrid y secretario general del PP en la Comunidad, Francisco Granados, dejó este jueves sin respuesta la pregunta de la oposición sobre por qué habló del caso Gürtel con el juez Francisco Javier Vieira en el almuerzo secreto que ambos compartieron un día antes de que el Tribunal Superior de Madrid (TSJM) asumiera la instrucción y del que informó Público. Vieira, presidente del TSJM, será quien previsiblemente dirija la vista oral si el caso llega a juicio. En la rama madrileña de la presunta trama corrupta aparecen implicados tres aforados por su condición de diputados autonómicos, otros tantos alcaldes que dimitieron tras su imputación y un cuarto ex regidor.

"¿En su condición de qué le interesaba a usted el tema del caso Gürtel?", preguntó en la tercera pregunta sobre el asunto la diputada socialista Encarnación Moya. Lo hizo en referencia al doble cargo, público y partidario, del consejero de Presidencia y Justicia, a quien, con sorna, inquirió a renglón seguido sobre si, para acudir a esa cita, "se quitó el manto de secretario general y entró puro, virgen, sin contaminar, como consejero de Justicia".

Recién llegado de su segunda comida con Vieira -esta en la sede del TSJM, con otros comensales y de carácter abiertamente oficial- Granados ni se dio por aludido. Tanto la portavoz del PSOE, Maru Menéndez, como el parlamentario de IU Miguel Ángel Reneses diagnosticaron luego que el almuerzo de ayer se programó para el mismo día del pleno con el objetivo de dar "apariencia de normalidad" a la celebrada el 30 de marzo en el restaurante Solchaga.

La tormenta del vaso de agua

El consejero no cambió el guión: fue una "comida de trabajo" entre el consejero de Justicia y el máximo responsable judicial en Madrid , nada que ver con la cacería de Bermejo y Garzón. Lo remachó en una sesión que había arrancado con una tormenta estentórea desatada literalmente por un vaso de agua: el que Esperanza Aguirre introdujo, con aplomo y botella adicional, en el pleno pese a que su partido había vetado en junta de portavoces que los diputados puedan beber en el salón. Oficialmente, el veto buscaba prevenir averías eléctricas.

El episodio del agua le costó a la portavoz socialista, Maru Menéndez, que el PP le descontara un minuto de su intervención: justo el que había dedicado a protestar airadamente por lo que consideró un paradigma de la doble vara de medir de Aguirre. El agua estaba prohibida hasta que la presidenta tuvo sed.

La imagen de esa doble vara sobrevoló la Asamblea de Madrid durante el debate sobre la cita de Granados y Vieira -la que a Aguirre le parece "extraordinariamente bien"- en un restaurante y fuera de su agenda pública. La presidenta de Madrid atacó al PSOE por su flanco débil: las declaraciones del nuevo titular de Justicia, quien, en relación a ese almuerzo, pidió que no se hagan "conjeturas". Caamaño, espetó Aguirre a Menéndez clavando la puya, "no comparte en absoluto su opinión". Esa comida, enfatizó, en nada se asemeja a la cena de cacería protagonizada por "el juez socialista y el ministro furtivo".

"Lo equivalente sería -dijo mirando a Menéndez- que usted se reuniera con el nuevo instructor, Pedreira, a quien, por cierto, ya recusamos en una ocasión". ¿Subyacía en esa frase una amenaza? Aguirre la dejó caer antes de regresar a lo que ya se ha convertido en estribillo: que Vieira -y también lo repitió Granados- "ni instruye, ni mete a nadie en la cárcel ni juzga". Eso último no se ajusta a la realidad, salvo que el Supremo termine reclamando el caso o el presidente del TSJM deba inhibirse porque resuelva algún recurso en la fase de instrucción.

"La doctrina Bermejo ya no vale", reprochó Reneses desde los bancos de IU agitando una imaginaria doble vara de medir. Por la noche,el PSOE pidió sin éxito la reprobación de Granados. A esa hora, una botella de agua hacía de parapeto en cada escaño.

 

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