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Grandes petrolíferas achacan a los mercados la subida del precio del petróleo

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El día en que el precio del barril de petróleo superó la barrera de los 130 dólares, los ejecutivos de las cinco principales compañías petrolíferas estadounidenses defendieron ante el Senado de EE.UU. los precios de la gasolina y, sobre todo, sus opulentos beneficios.

Uno tras uno, los directivos de Exxon Mobil, ConocoPhillips, Shell, Chevron y BP se escudaron en la eterna ley de la oferta y la demanda para justificar la aceleración de la subida de los precios de la gasolina y negar que los gigantescos beneficios que están disfrutando tengan ningún origen siniestro.

Por ejemplo, el presidente de Shell, John Hofmeister, dijo que lo que está pasando "es el funcionamiento de las leyes fundamentales de oferta y demanda".

Robert Malone, presidente de BP, afirmó que las grandes compañías petrolíferas no pueden "cambiar los mercados mundiales". Aunque añadió que le gustaría para aliviar a los consumidores.

Y añadió que "los elevados precios de hoy están vinculados al fracaso, tanto aquí como en el extranjero, para aumentar el suministro, (energías) renovables y conservación".

Por supuesto, este último punto favorece los intereses del sector que quieren que las autoridades aprueben la explotación de recursos en áreas ecológicamente delicadas de Alaska, algo a lo que se oponen grandes sectores del Congreso y la opinión pública estadounidense.

Pero volviendo al tema de los precios, los cinco máximos ejecutivos repitieron una y otra vez que tanto en el presente como el futuro, los mercados son los que determinan los precios.

Algunos de los senadores estadounidenses, en su mayoría demócratas aunque también algunos republicanos, no están convencidos de que la situación sea tan clara. O de que los miles de millones de dólares de beneficios de las compañías estén justificados.

El senador republicano Arlen Specter resumió el sentir de muchos al resaltar que en los cinco pasados años, los beneficios de Exxon han pasado de 11.500 millones de dólares a 40.600 millones. Según Specter nadie ha explicado porqué "los beneficios han subido tanto mientras que el consumidor está sufriendo tanto".

El trasfondo de las preguntas de los senadores es saber exactamente porqué el precio del petróleo se ha disparado de esta manera. Por ejemplo, otras materias primas han experimentado un gran incremento en sus precios. Pero el caso del petróleo es único.

Es el caso del cobre. Las reservas de este metal están bajo presión ante la fuerte subida de la demanda. Pero el aumento de precios no es comparable al del petróleo.

En el 2006, los demócratas del senado apuntaron directamente a la especulación como la causa de la subida de los precios de la gasolina.

En un informe preparado por los senadores Carl Levin y Norm Coleman, se señalaba que "la especulación del mercado ha contribuido a la elevación de los precios del petróleo y que muchas transacciones del mercado en energía están sucediendo sin el control regulatorio".

Recientemente un analista del Centro para la Investigación sobre Globalización, una organización canadiense que se identifica como progresista, indicó que los actuales precios del petróleo no están sustentados por la ley de la oferta y la demanda.

Por el contrario, hasta un 60 por ciento del precio del crudo se debería a la especulación que están ejerciendo "hedge funds" y grandes bancos comerciales.

Como en el informe de los senadores Levin y Coleman, en su análisis, William Engdahl, también se refería a la falta de controles sobre el comercio de futuros del crudo durante la pasada década como fuente de la actual "burbuja especulativa".

Según Engdahl esto ha permitido que los precios del petróleo ya no sean fijados realmente por los países de la OPEC sino por Wall Street en Nueva York o ICE Futures en Londres.

En enero del 2006, la administración Bush permitió que los contratos futuros de petróleo estadounidense cotizasen en el ICE Futures de Londres, lo que en la práctica evita los controles regulatorios de los mercados estadounidenses.

En enero del 2006, los precios del barril del petróleo se situaban en 60 dólares. Dos años después han duplicado ampliamente la cifra. Para Engdahl no es extraño que los precios de contratos futuros del petróleo se disparasen precisamente a partir de enero del 2006.

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