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Griñán difunde su declaración de la renta y Arenas promete hacerlo

El presidente, que la hace conjunta con su esposa, consignó el año pasado unos ingresos de 85.131 euros

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El movimiento 15-M y sus exigencias a la clase política de acercarse a una mayor transparencia y responder con responsabilidad a la crisis económica sobrevolaron ayer todo el debate sobre el estado de la comunidad en Andalucía. La clase política se puso ayer las pilas, todos presentaron propuestas y, por momentos, el debate se alejó del encanallamiento habitual. Se produjo incluso una pelea entre PP y PSOE a ver quién estaba dispuesto a ser más transparente. El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, abrió el fuego por la mañana entregando a la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, su declaración de la renta de los últimos tres años y retó a Javier Arenas a hacer lo propio. Griñán la hace conjuntamente con su esposa, María Teresa Caravaca, y declaró en 2008 ingresos de 90.137,41 euros; en 2009, de 92.562,21, y en 2010, de 85.131,29 euros. Arenas, por la tarde, se comprometió a hacer públicos todos sus ingresos, “todos [provenientes] de mi responsabilidad pública”, y aumentó la apuesta, afirmando que también dará cuentas de las facturas que se le pagan por gastos de comida y hoteles. “Sería bueno saber cuánto gasto nos genera usted”, le espetó a Griñán.

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Luego, le soltó un órdago al presidente: hoy mismo el PP va a presentar en la Cámara una propuesta para que las declaraciones de la renta de los 109 diputados andaluces sean públicas. Sin embargo, al cierre de esta edición, Arenas no había hecho aún públicos sus bienes. En mayo del año pasado, ya se comprometió a presentar su sueldo ante notario, una promesa de la que nunca más se supo. En una nota de prensa, manifestó entonces que ganaba 8.500 euros menos que Griñán.

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Sobre el hecho de que Griñán presentase la declaración conjunta con su esposa, Arenas manifestó que él la presentaba por separado, pero añadió que había hablado con su esposa, Macarena Olivencia, que es abogada, y que esta le había dicho que si Griñán se la pedía, “ella la hacía pública”.

Más allá de este debate, Griñán propuso un gran acuerdo para prestigiar la política. La propuesta del presidente se basa en tres pilares: la supresión de privilegios en materia de pensiones para cargos públicos, que los diputados solo puedan percibir las retribuciones como parlamentarios y el llamado diputado 110, para que un representante de los promotores de una iniciativa legislativa popular pueda defender en la Cámara, como un parlamentario más, su proposición de ley.

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Arenas, que se mostró dispuesto a pactar medidas de transparencia, le reprochó varias veces la “galaxia de corrupción” que afecta al Gobierno, con el caso de los ERE fraudulentos a la cabeza, y le instó a no quedarse ahí y propuso varias que calificó de “regeneración democrática”. Son las siguientes: que los ciudadanos puedan presentar proposiciones no de ley, que los familiares directos de diputados y altos cargos no puedan contratar con la Junta sin concurso; que declaren las relaciones de sus familiares directos con la administración; que se cree una comisión que controle las adjudicaciones públicas; que sea incompatible ocupar un cargo público y a la vez ser presidente de un parque natural o estar en el consejo de administración de una caja; y que los directivos de empresas públicas no puedan contratar con esas empresas hasta pasados cinco años de su cese.

Los conservadores presentaron un documento con 66 medidas, que Arenas depositó en la mesa de Griñán al acabar su intervención. Entre ellas están auditorías de todas las empresas públicas, que ninguna ayuda se otorgue sin publicidad, que se abra una línea del ICO para pagar a proveedores, eliminación de altos cargos, una ley de autónomos, un plan de guarderías, la derogación del impuesto sobre las bolas de plástico y el impuesto de sucesiones, garantizar por ley la autoridad pública del profesor o derogar el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía. El presidente las despachó con un “no me presente usted un índice, denle contenido. ¿Quieren una nueva Ley de Hacienda Pública? Bien, pero ¿Cuál quieren?”, dijo.

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IU, que nada dijo sobre la declaración de la renta, también se mostró favorable a un pacto sobre transparencia, pero instó al Gobierno a hacer más. “No hay que hacer sólo guiños”, dijo. Valderas propuso la creación de un código ético que suprima los privilegios de los políticos, que castigue el transfuguismo y que permita comisiones de investigación sin veto alguno; añadió a esto una reforma electoral que mejore la representatividad y la participación directa de los ciudadanos a través del impulso de referéndum vinculantes. “Usted ha hecho hoy un titular político con el diputado 110 que me negó en 2004. Le invito a llegar más allá superando las propuestas populistas del PP, porque no vaya a ser que Arenas se ponga también la peineta de Cospedal”, remachó irónico Valderas.

Griñán presentó ayer su perfil más socialdemócrata, citó al fallecido profesor británico Tony Judt, autor de, entre otros libros, Algo va mal, para instar a los suyos a no avergonzarse y a defender las conquistas de su ideario: el modelo de protección social europeo, con una sanidad y educación públicas. “No estamos de acuerdo en la respuesta que Europa está dando a la crisis”, dijo el presidente. Y dejó otras frases del mismo estilo: “Es posible dar una respuesta a la crisis con más humanidad”, afirmó. “Detrás de la visión peyorativa de los políticos está la desilusión colectiva que provoca el paro, y también el conformismo de los gobiernos europeos”, agregó. “Díganme cuántas Comunidades consiguieron aumentar sus prestaciones sanitarias, educativas y de servicios sociales, hacer una inversión en infraestructuras muy superior a la media nacional y al mismo tiempo, rebajar su endeudamiento y dejarlo por debajo de la media del conjunto de las CCAA. Les contesto yo: ninguna. Solo Andalucía lo hizo”, remachó.

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Valderas, que admitió que había una parte del discurso de Griñán que le había sonado bien, recriminó al presidente andaluz la metamorfosis del PSOE –de socialdemócrata a neoliberal– y su alejamiento de la Andalucía real. “En esta legislatura que se debería haber caracterizado por el desarrollo del Estatuto, por el giro a la izquierda, por el pleno empleo, por un nuevo modelo de desarrollo sostenible y solidario, por la lucha contra la corrupción, su gobierno ha caminado en sentido contrario. Su complejo de converso al neoliberalismo nos ha traído hasta aquí. Su política y no otra le abre la puerta a la derecha; es su política y no otra”, insistió Valderas, que ni así pudo impedir la bofetada que sabía que Griñán le tenía guardada: la decisión de IU en Extremadura. “Tienen ustedes entre sus filas quienes justifican apoyar al PP, ahí al lado suyo”, respondió Griñán en alusión a Juan Manuel Sánchez Gordillo. “Aun así, –prosiguió Griñán– tenemos mucho trecho para entendernos, pero dejen de jugar a las dos orillas, que tanto da uno como otro, porque no es lo mismo, unos suprimen prestaciones sociales, otros no. Ustedes pueden cooperar para que haya un gobierno u otro”.

Griñán citó las Tesis sobre Fuerbach, de Marx, para contrarrestar los argumentos de Valderas, quien le instaba a, entre otras cosas, acometer una reforma fiscal progresiva que recupere el impuesto del patrimonio; el control efectivo del fraude fiscal; la tasa Tobin contra las transacciones financieras internacionales; dar respuesta al derecho a la vivienda favoreciendo el alquiler, erradicar los desahucios; un plan para la financiación de las pymes y alcanzar una ley de inclusión y renta básica, “un incumplimiento del programa del PSOE”. “Es en la práctica donde tenemos que demostrar la verdad terrenal de un pensamiento. El debate aislado de la práctica es escolástico”, le replicó Griñán. “También decía Pablo Iglesias [fundador del PSOE] que las ideas pueden ser muy bellas, pero pongámoslas en práctica”, agregó el presidente. Valderas le respondió: “La universidad de la vida es la más importante, esa es mi universidad. La de usted está fracasando en sus políticas. Mi universidad tiene más fortaleza porque está más pegada a los problemas de la gente”.

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Y Griñán le espetó a Valderas: “La vida no es como usted se cree, no me acuse de retrasar las infraestructuras por no subir los impuestos”. “La práctica demuestra que esta comunidad sin su ayuda tiene más avances sociales que ninguna otra donde ustedes han estado en el gobierno”.

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