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Los guardias civiles hallaron droga en la casa pero no síntomas de que el acusado hubiera consumido

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Los guardias civiles que testificaron hoy en el juicio que se sigue en Toledo contra Jesús R.G., de 37 años, acusado de matar con un puñal a su hermano en Madridejos (Toledo) en octubre de 2005, coincidieron en afirmar que hallaron droga en el dormitorio del acusado, pero, que no percibieron síntomas de que éste estuviera bajo los efectos de las drogas.

En la sesión vespertina de la vista oral con jurado declararon tres agentes de la Guardia Civil que llegaron una hora después de los hechos a la casa de la calle Jesús y María de Madridejos donde ocurrieron los hechos y en la que vivía el acusado con el fallecido y el padre de ambos.

Los guardias civiles explicaron que en la inspección ocular que llevaron a cabo en la vivienda, de dos plantas, encontraron en un cenicero en la mesilla del dormitorio del acusado restos de consumo de drogas (porros, chinos) y en el interior de la mesita de noche también encontraron algunos envoltorios con pequeñas cantidades de sustancias estupefacientes como hachís, marihuana, cocaína y heroína.

Los agentes dijeron, sin embargo, que no percibieron en el acusado -que estaba en la casa con su padre y una de sus hermanas cuando ellos llegaron- síntomas de estar bajo los efectos de las drogas o el alcohol (balbuceos, ojos vidriosos y enrojecidos).

Esta versión de la Guardia Civil contrasta con la declaración que poco antes habían hecho el padre y una hermana del acusado, quienes dijeron que sabían "por los ojos de Jesús" que ese día se había drogado.

El padre del inculpado, un anciano de 74 años, que se acercó a dar un beso a su hijo tras su declaración, afirmó que "no fue la mano de Jesús la que mató a José Antonio, sino que fue la droga", a la que definió como "esa guarrería" y a la que sus hijos eran adictos desde antes, incluso, de la adolescencia, circunstancia esta que también refirieron las dos hermanas del acusado.

Los familiares del inculpado también destacaron las buenas relaciones que había entre los hermanos, aunque a veces discutían "por la droga y el dinero" y que el día de los hechos, cuando llegaron a la casa encontraron a Jesús "postrado" junto al cadáver de su hermano "deshecho, lloroso y angustiado" por lo ocurrido.