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"Hay un peligro de involución de la democracia en Italia"

La directora del periódico italiano ‘L'Unità' ve en la querella contra su diario un intento de intimidación de Berlusconi

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Es como David frente a Goliat. La directora del histórico periódico comunista italino LUnità, Concita de Gregorio, se enfrenta a una demanda judicial por parte del hombre más rico y poderoso de Italia, Silvio Berlusconi, a la vez primer ministro y magnate de la prensa.

Berlusconi reclama una indemnización de tres millones de euros por dos ediciones del periódico que se interesaban por la dimensión pública de su vida personal. De Gregorio, de padre italiano y madre catalana, directora de LUnità desde 2008 tras dos décadas en La Repubblica, piensa ganar esta batalla aunque se queja de que es desigual.

Usted critica que Berlusconi les denuncia mientras él goza de impunidad.

Lo primero que hizo al llegar al poder fue aprobar la ley Alfano, que le exime de responsabilidad penal mientras sea jefe del Gobierno. También goza de impunidad política, pues no hay modo de destituirle. Que pida dinero es ridículo y es una forma de intimidación de los diarios de oposición.

Los que no son de su propiedad.

Berlusconi intenta comprar todo lo que puede. Quiere entrar en el Grupo Prisa a través de su participación en Telecinco, e intenta corromper el Grupo Espresso al pedir que nadie le dé publicidad. Y con los diarios pequeños es agresivo y violento. LUnità es un diario con 80 años de historia, que ha hecho la democracia en este país, pero es una pequeña empresa.

Ha habido una campaña de solidaridad con LUnità. ¿La ley les protege o hay una involución en Italia respecto a la libertad de prensa?

Hay un peligro de involución respecto a la democracia. Me decía Nadia Urbinati, profesora de la universidad estadounidense de Columbia, que Italia es un modelo de declive de la democracia.

Berlusconi sostiene que es un chiste que alguien le acuse de amenazar la libertad de prensa.

Él está acostumbrado a los chistes. Pero esto es algo muy serio. Las acciones contra la prensa son el último acto de un plan subversivo de la logia masónica AP2, de la cual proviene Berlusconi. El plan es destrozar el poder judicial, desprestigiar el Parlamento, despreciar las instituciones europeas y después ponerse en contra de la Iglesia.

¿Cómo explica que haya atacado tan frontalmente a la Iglesia, al disparar contra el director del periódico de los obispos, Avvenire? ¿La Iglesia está débil?

No, al contrario. Sin el apoyo de la Iglesia no puedes gobernar en Italia. Tras el comportamiento público y privado de Berlusconi en los últimos meses, la Iglesia no podía callar. La Iglesia está tan fuerte como siempre, mientras que Berlusconi, que se cree fuerte, está en una situación de gran debilidad política. Sus aliados se preparan para el pos Berlusconi, y el frente judicial y personal le hace perder el electorado católico.

Al principio, la Iglesia trató de no inmiscuirse.

Los obispos pensaban dejarle hacer a cambio de leyes a su favor en el ámbito de los colegios privados, de la hora de religión en la escuela pública, de la futura norma del testamento vital... Pero hay una lucha muy fuerte entre el sector del Opus Dei y el de Comunión y Liberación, que es muy potente en Italia y está muy cerca de Berlusconi. Al caer de la Conferencia Episcopal el cardenal Ruini gran soberano de la Iglesia durante dos décadas y entrar Angelo Bagnasco, mucho más débil, se ha producido un choque entre la vieja jerarquía eclesiástica, la de la diplomacia de terciopelo, y los otros sectores. A una parte de la Iglesia le convenía echar del todo a Ruini, y el director de Avvenire era uno de sus hombres.

¿Berlusconi le ha hecho un favor al sector de la Iglesia que más le conviene?

Sí, y se ha sacado de encima sobre todo a quien le criticaba no tanto por su vida personal sino por su política de inmigración.

El siguiente ataque de Berlusconi ha sido hacia un rival de su propio partido, Gianfranco Fini.

Los obispos están buscando a alguien que les represente cuando Berlusconi ya no esté. Se dice que cuando la Iglesia te da la espalda, tocan campanas a muerto y empieza la cuenta atrás. El futuro pasa por un centro político, una nueva Democracia Cristiana que deberá tener el apoyo de alguien más, y éste puede ser Fini.

¿Tiene Fini posibilidades auténticas? Parece aislado en el partido Pueblo de la Libertad.

Fini es muy buen político. Es verdad que sus hombres han tenido mucho interés en convertirse en hombres de Berlusconi, porque él tiene el poder y el dinero. Pero al día siguiente de la muerte política de Berlusconi esto cambiará, como pasa siempre en este país. Ya pasó con Mussolini. Y muchos se quedarán con Fini.

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