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'Hermano mayor' vuelve a Cuatro con casos más violentos

El 'coach show' refuerza la figura de su conductor, Pedro García Aguado

RAMIRO VAREA

Hermano Mayor, el coach show que conduce el ex campeón del mundo de waterpolo y medallista olímpico Pedro García Aguado, regresa mañana a Cuatro (21.30 horas) con casos más impactantes y varias novedades en el formato.

La tercera temporada de este programa que ayuda, mediante terapias de choque, a jóvenes que viven al límite de su equilibrio psicológico arranca con la historia de Rosana, una chica de 20 años, "tirana, violenta y agresiva", que fue dada en acogida cuando aún era una niña. La joven pega a sus padres, los insulta, los agarra del cuello... "Es el caso más difícil al que me he enfrentado en mi vida", reconoce el ex deportista.

Los chicos que protagonizan las nuevas entregas de Hermano mayor comparten algunos patrones: son mayores de edad que no están dispuestos a asumir ninguna disciplina, se comportan de manera agresiva con sus padres y convierten el hogar familiar en un auténtico infierno. "Son chicos muy consentidos y sobreprotegidos que no saben valorar nada en la vida porque lo han tenido todo hecho", explica García Aguado.

No obstante, el presentador niega que sean "malas personas". "En el fondo son niños pidiendo ayuda", incide. El terapeuta explica que todos estos jóvenes "acumulan mucho rencor, mucha ira", e insiste en que no todos los casos son consecuencia del consumo de drogas. "Los padres ya no saben qué hacer y están dispuestos a todo", reconoce.

El programa llega con tres novedades. Por un lado, se refuerza la presencia de Pedro García Aguado. Por primera vez, familiares y amigos íntimos del ex deportista recuerdan cómo vivieron junto a él su pasado en el mundo de las adicciones. El objetivo es trasladar a los chicos la idea de que se puede salir del pozo. Además, los padres cobrarán mayor protagonismo en la solución de los casos. Por último, los jóvenes dispondrán de una minicámara personal en la que grabarán sus reflexiones más íntimas.

"La convivencia saludable se ha restaurado en todas las casas en las que hemos entrado", destaca García Aguado, que intenta que, a través de sus métodos, los chicos "sientan exactamente lo mismo que sienten sus padres, desde miedo a vergüenza".

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