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La hija de Le Pen iza de nuevo la bandera ultra

En la deprimida ciudad de Hénin-Beaumont, el Frente Nacional supera 39% de los votos

ANDRÉS PÉREZ

Marine, la hija del histórico líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen, cosechó el domingo una victoria electoral aplastante en las municipales anticipadas de una localidad deprimida del norte de Francia, Hénin-Beaumont. Con el 39,3% de votos recogidos en la primera vuelta, la heredera vuelve a izar alto la bandera ultra, en una ciudad carcomida por el desempleo donde los socialistas se ilustraron por sus corruptelas.

Desde el domingo pasado al cierre de las urnas, todo eran sonrisas en el cuartel de campaña de la pareja formada por Steeve Briois y Marine Le Pen. Ha conquistado ya la mayoría relativa en la ciudad, con más de uno de cada tres votos, y tiene a tiro la alcaldía.

Sólo una unión sagrada, con un pacto republicano sólido entre derecha e izquierdaparlamentarias y una campaña sin fallas, podría evitar que la extrema derecha conquiste la alcaldía el domingo próximo, en la segunda vuelta.

El tándem ultra es demoledor. El número uno de la lista, Steeve Briois, es un notable local nativo de la región que trabaja realmente todo el año sobre el terreno. La número dos es nada menos que Marine Le Pen, estrella pujante del Frente Nacional (FN) que aspira a volver a darle la gloria y la fuerza electoral que tuvo a los largo de los años 90 y primeros 2000. El clímax de ese ascenso fue el paso a la segunda vuelta presidencial de su padre, Jean-Marie Le Pen, en 2002. Se enfrentó entonces y perdió frente a Jacques Chirac. Después, el FN empezó a caer.

Ahora, las fuerzas de la izquierda parlamentaria han ofrecido en bandeja al FN la posibilidad de recuperarse, gracias al caldo de cultivo ideal que es esta ciudad simbólica, capital de una aglomeración de 125.000 habitantes, y víctima de las reestructuraciones industriales.

El paro oficialmente se sitúa en un 19%, pero eso quiere decir que más del 30% de los activos está parado, subempleado o fuera del mercado de trabajo, cobrando rentas de subsistencia.

No sólo ese dato hace de esta ciudad un test sobre la posible recuperación de los ultras en un contexto de crisis. Los socialistas ostentaban la alcaldía desde 1946, pero varios escándalos han empañado su gestión en los últimos año, y su último alcalde acabó en prisión en abril.

El partido conservador de Nicolás Sarkozy, UMP, y el Partido Socialista llamaron a la unidad republicana contra el FN, y pidieron el voto para un único candidato de centro-izquierda.

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