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"A los hombres se les asesina por lo que hacen y a las mujeres por lo que son"

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Mercedes Hernández nació en Quiché, Guatemala, una de las zonas de genocidio maya más afectadas. La población quedó marcada por los 36 años de conflicto armado interno. De su región son las casi 2.000 víctimas por las que se juzgó al dictador Efraín Ríos Montt, acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad. Estas vivencias han marcado su presente y actualmente investiga los feminicidios y la violencia sexual en las distintas modalidades que se puede producir en los conflictos armados. Precisamente por esto, "por supervivencia", reside en España. La defensa de los derechos de las mujeres, las investigaciones sobre los crímenes y las denuncias continuas por los asesinatos en su país la pusieron en el punto de mira. Llegaron las amenazas y los atentados, su emigración se convirtió en forzosa. Desde aquí y al frente de la Asociación de Mujeres de Guatemala continúa su lucha y su denuncia contra la violencia feminicida.

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¿Cómo surge la asociación de mujeres de Guatemala?

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Nos fuimos encontrando, ya viviendo en España, mujeres migrantes, desplazadas y refugiadas. Conversando entre nosotras, veíamos que casi todas teníamos un proyecto migratorio forzoso, no era el "efecto llamada" que dicen aquí, era "el efecto empujón". Empezamos a formarnos, compartíamos libros, nos reuníamos para hablar del país, de la situación de las mujeres, teníamos un objetivo común. Decidimos asociarnos y mantener una campaña de denuncia permanente. A partir de ahí vinieron los obstáculos legales, el miedo incluso. Algunas de nuestra propias compañeras se encontraban en situación irregular y cuando están en esos casos, las personas viven en pánico permanente, quieren que las instituciones sepan lo menos posibles de ellas. Por ello, conformar la junta directiva fue un logro, pero ellas estuvieron ahí, apoyando, por lo que una de las primeras acciones fue intentar apoyar nosotras su proceso de regularización.

"La casa de las mujeres es su prisión, cuando se atreven a salir de ella y a ejercer roles en la vida pública son masacradas"

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¿Qué o quién la empujó en su caso a salir de Guatemala?

Yo denuncié en mi país el asesinato de algunas mujeres y había vinculación, en las pocas investigaciones que se realizaron, con personas incrustadas dentro del Estado, en aparatos como la Policía. Estaba pasando una línea roja. A partir de ahí vinieron las amenazas, los atentados, y no podía seguir por una cuestión de supervivencia.

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Sin embargo la actuación de su asociación va más allá de Guatemala...

Sí, mantenemos una campaña de denuncia permanente, nos centramos en visibilizar la realidad de Guatemala pero creemos que el feminicidio es una crisis global como dice la convención de Viena contra el feminicidio, firmada en noviembre de 2012 en el Consejo Académico de Naciones Unidas. Yo misma tuve la oportunidad de estar y considero que fue un documento muy importante porque reconocía por primera vez que es una crisis mundial, que no es un problema que sea patrimonio de América Latina o de África sino que la violencia feminicida tiene muchas manifestaciones. Aquí mismo en España se ve constantemente, este mismo año hubo un día en el que han sido asesinadas tres mujeres. El feminicidio, incluye una política feminicida. Si las instituciones no protegen a las mujeres las deja a merced completamente de los asesinos. Por este motivo, nos empezamos a vincular con movimientos de mujeres aquí en España porque hemos tenido mucha comunicación con otras organizaciones, aunque no podemos decir que en todos los espacios de DDHH fuimos recibidas como iguales. Aún en esos espacios la discriminación de género y por el origen existe, aunque fuera de ellos es mucho mayor.

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¿En qué medida ha influido el conflicto armado guatemalteco en la situación actual de las mujeres en su país?

Yo nací en Quiché, una de las zonas de genocidio maya más afectadas. La población guatemalteca está marcada por los 36 años de conflicto armado interno. Hay un terror colectivo en la población que se siente, estuvo declarada por el aparato estatal como el enemigo interno. Esto sigue muy presente y lo podemos encontrar en la impunidad de algunos crímenes, feminicidios como los que yo denunciaba y por los que fui amenazada.

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"Las mujeres somos los pobres del mundo, tenemos el 1% de la riqueza mundial y somos el 52% de la humanidad"

¿Continúan aquí las amenazas por seguir en la denuncia de los feminicidios?

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No recibimos amenazas por fundar la asociación en concreto pero sí por seguir investigando en España, por continuar en la denuncia de los feminicidios. Yo he recibido varias llamadas desde Guatemala, anónimas. El año pasado en el marco del juicio por el genocidio de Guatemala contra el dictador de Ríos Montt, que encabezó el golpe de Estado en los años ochenta, se creó en Guatemala una fundación supuestamente para combatir el terrorismo fundada por militares. Digo supuestamente porque el terrorismo del que hablan es el de las personas que nos dedicamos a la defensa de los DDHH, al estar más debilitada la democracia, las muestras de violencia van mucho más allá. La fundación empezó a publicar en los periódicos e internet, listados con nombres y apellidos de supuestos terroristas, nuestra organización aparece como una de ellas, por ello nuestras compañeras en Guatemala son auténticas heroínas protestando durante el juicio. Las amenazas que han sufrido son de una magnitud incomparable con las nuestras. Guardamos mucho reconocimiento hacia los activistas que están allá. El hecho de que nos amenacen a nosotras también estando aquí da buena muestra que nuestras acciones les molestan profundamente. A pesar de que no puede haber comparación, la pérdida de derechos en España me empieza a recordar Guatemala, se criminaliza la protesta, se acallan las voces, la libertad de expresión está seriamente amenazada.

¿Además de en la libertad de expresión, cómo ves la situación de las mujeres en España?

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La veo amenazadísima. Costó 100 años conseguir los derechos de unas trabajadoras a las que ahora les están arrebatando todo, la reforma del aborto o la brecha salarial basada en género, que es de más de un 30%. Un país que ha llegado en su momento a ser la octava potencia del mundo, no puede cerrar cada año con 70 mujeres asesinadas, el modelo económico produce y reproduce la violencia, no es directamente proporcional pero sí hay políticas que requieren dinero. Frente al avance de las mujeres, la violencia patriarcal reafirma sus cimientos y busca nuevas maneras para devolver a las mujeres a ese espacio que consideran que nunca deberían haber salido, por eso vemos este retroceso, pero, por desgracia, no sólo en España.

La violencia en el ámbito de la pareja es parte del feminicidio, pero es que es un abanico muy amplio de violencia. La más extendida es precisamente esa, la violencia en el ámbito de la pareja, que es lo que ocurre en España. Pero el feminicidio incluye desde los crímenes por "supuesto honor", la mutilación genital femenina, incluso las mujeres que mueren por hambre al no tener un reparto igualitario en la comida, incluye una gran cantidad de violencias y termina en el tipo de crímenes que estamos analizando, cuando no hay relación. 

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En México los datos apuntan a que el 70% de las mujeres son asesinadas por grupos vinculados al crimen organizado. Mientras en países como El Salvador o Guatemala, más del 50% de las mujeres siguen siendo asesinadas por hombres con los que tuvieron, tienen o pretendían tener una relación. Su pasado, presente y futuro está amenazado, no importa el tiempo verbal en el que se conjugue, la vida de las mujeres está amenazada si su camino se cruza con un machista.

Atravesamos una guerra donde los cuerpos de las mujeres son el campo de batalla. Está completamente silenciada e invisibilizada porque hay muchos intereses internacionales que quieren que se silencie. Esto se puede demostrar con los delitos por trata por ejemplo, que es también violencia feminicida. ¿Dónde se consumen como mercancía estas mujeres? En los burdeles del tercio rico del mundo, en Europa o en EEUU. En España se sabe perfectamente que el gran contingente de mujeres que ejercen la prostitución lo están de forma forzada. Sin embargo, las mujeres se siguen consumiendo como mercancía sabiendo que fueron tratadas por redes ilegales. Hay una amplísima tolerancia social a la prostitución forzada, rara vez los clientes se paran a pensar la situación de las mujeres porque cuando no están forzadas por una red de crimen, lo están por necesidad, porque las mujeres somos los pobres del mundo, las mujeres tenemos el 1% de toda la riqueza mundial y somos el 52% de la humanidad.

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En el caso de Guatemala el feminicidio está muy patente. Entre 2000 y 2009 fueron asesinadas 5.000 mujeres, en 2010, a 784. ¿Cómo ves estas cifras en el marco de un país con 15 millones de habitantes? ¿Cómo está en los últimos años?

Actualmente sigue así la situación, aunque las cifras no son 100% confiables, son muy difíciles de conseguir, no hay ningún dato que de fe de la magnitud del feminicidio en Guatemala. Muchas no se contabilizan porque ni siquiera se conoce el caso, o incluso las que se mueren en los hospitales no son contabilizadas, se cuenta sólo como delito de lesiones pero luego no se dice que murieron a causa de esos golpes. Esto sigue existiendo en muchos países, y ya no hablemos del suicidio inducido, que es una gran parte invisible de toda esta problemática.

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Hay un sinfín de violencia feminicida lo que pasa es que las formas en latinoamérica son brutales, los cuerpos de las mujeres han sido mutilados, desmembrados, han sufrido tortura sexual antes de morir, en sus cuerpos se ha inscrito un mensaje y el mensaje es que volvamos a la domesticidad del espacio privado. La simbología de estos crímenes en los que aparecen los cuerpos en la calle es un mensaje clarísimo: no nos quieren a las mujeres en los espacios públicos, no nos pertenecen. La casa de las mujeres es su prisión, cuando ellas se atreven a salir de esa prisión y a ejercer roles en la vida pública son masacradas, literalmente, es una reacción patriarcal a los avances de las luchas de las mujeres.

En España siempre se habla que las mujeres que denuncian a sus parejas por malos tratos no tienen una protección suficiente ¿Cómo es el caso de Guatemala?

En Guatemala denunciar no es garantía de nada. El aparato estatal no está diseñado para proteger a la denunciante, en el momento en el que ella se convierte en denunciante está en una situación de desprotección y de peligro quizá mayor porque no hay procuración por parte del Estado de mejorar la situación de esas mujeres. Pero eso también pasa aquí, por ejemplo en Castilla la Mancha se eliminaron prácticamente los albergues para mujeres. Sin embargo, por suerte, cada vez más las mujeres se atreven a denunciar.

"Falta voluntad política no sólo en Guatemala, en todo el mundo"¿Cuál es el perfil de las víctimas y los asesinos?

Intentar hacer un perfil de las víctimas es muy complicado, porque las formas de violencia feminicida es un grupo muy grande y muy heterogéneo. Las mujeres son asesinadas, por ejemplo en el Salvador de 0 a 5 años y significan el 10% de la población asesinada. Estas cifras representan que la violencia contra las mujeres está presente en todas las etapas. Cuando Fátima Mernissi hablaba del harén de la talla 38 en occidente, estaba apuntando a una forma de esclavitud que tiene que ver con la demanda de cuerpos socialmente valorados. Es muy difícil establecer un parámetro pero sí que es verdad que por ejemplo si lo circunscribimos al área de Guatemala, la población más vulnerable a la violencia feminicida es por supuesto la población con menor índice de desarrollo.
Establecer el perfil es más fácil por ejemplo en el caso de los hombres. Los estudios en latinoamérica han reflejado que suelen ser hombres jóvenes y adultos jóvenes, es decir de 15 a 35 años, son los que más matan y los que más mueren, asesinados por otros hombres claro. En estos momentos, en Guatemala, a los varones se les asesina por lo que hacen y a las mujeres, por lo que son.

¿Ves una solución viable para la situación de Guatemala?

Es importante que el feminicidio se asuma como una crisis global y que los estados ricos vean la responsabilidad que tienen. Cuando alguien consume droga en una discoteca de Madrid, por ejemplo, que piense en el historial que tiene esa substancia. Detrás de  esa historia hay un feminicidio, siempre. Porque la ruta está plagada de asesinatos de mujeres. Falta voluntad política no sólo en Guatemala, en todo el mundo.

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