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Homenaje a las primeras defensoras de la educación en igualdad

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"Decía María Salvo que lo decisivo de aquel 14 de abril de 1931 no fue aquel mar de banderas, voces, cantos y entusiasmo que inundó el mundo de los adultos, que el principio de la República fue ese día que maestros y maestras retiraron el tabique de madera que separaba a los niños de las niñas en las aulas y salieron todos juntos a la terraza de juegos por primera vez". Son las primeras palabras que se escuchan en Las maestras de la República, película de Pilar Pérez Solano (Goya al Mejor Documental) que llega a los cines en un momento crítico para la educación en este país. Mientras el ministro Wert se afana por arruinar los avances conseguidos y separar otra vez a los niños de las niñas llegan las voces de aquellas mujeres que dieron incluso la vida por unos ideales pedagógicos, por la convicción de que había que educar para la paz, la igualdad y la libertad. Innovadoras, independientes, libres, autónomas, la mayoría de ellas, sufragistas, todas, valientes y decididas.

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Las maestras de la República, mujeres que hicieron suyo el ideal republicano y que pagaron por ello con su muerte y con la cárcel, se convierten en las merecidas heroínas de la película de Pilar Pérez Solano, que repasa la aparición en el terreno pedagógico de estas mujeres y la evolución que ello supuso en la educación. "Más escuelas y mejores maestros" era uno de los lemas de la República, un objetivo al que contribuyeron decisivamente estas mujeres, que dignificaron la educación pública española.

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Con el testimonio de catedráticos y profesores especialistas en Teoría e Historia de la Educación —María del Carmen Agulló, Sara Ramos, Herminio Lafoz, María del Mar del Pozo—, familiares de las maestras y material de archivo, Pilar Pérez Solano va trazando el camino de esta historia desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, a los centros de formación, incluso a los puestos directivos en la Administración. Explica también la importancia de la Institución Libre de Enseñanza, de donde surgieron la mayoría de las grandes ideas pedagógicas del momento, concepciones en las que convivían valores como los de ciudadanía o educación para la paz con otros relacionados con el juego o "el arte de perder el tiempo". Fueron ideas revolucionarias entonces que se sustentaron de una manera muy especial en los programas de formación de las maestras y los maestros de aquella época. Hombres y mujeres que por primera vez recibían idéntica formación, por lo que les atacaron los grupos más conservadores, y de lo que se defendieron magníficamente con el resultado de su trabajo.

Las maestras de la República recoge el ideal de aquellas mujeres dispuestas a formar a las niñas para una profesión, para un futuro en que fueran independientes y libres. Mujeres que fueron enviadas a los peores destinos, que aceptaron irse a escuelas rurales en pueblos atrasados, donde se enfrentaban a un caciquismo y un machismo brutales. Allí llegaban con sus nuevas ideas, obsesionadas por educar a los adultos para acabar con esa mirada retrógrada del mundo. Muchas aparecían con el pelo corto, con zapatos casi planos, sin corsé... "era un escándalo en muchos pueblos".

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"Valientes e inteligentes son dos palabras que las definen", dice una experta en Historia de la Educación, que recuerda cómo algunas de esas mujeres se divorciaron, otras comenzaron una vida con parejas de su mismo sexo y por ello fueron también castigadas "con la carga del castellano y las empezaron a llamar mujeres públicas". "En la izquierda no nos caracterizamos por acoger bien a las mujeres", dice otro especialista que aparece en el film, que afirma que aquellas maestras tuvieron muchos problemas con los hombres, "que no aceptaban que les mandara una mujer".

La guerra, el trabajo de las maestras en la retaguardia y la participación en los sindicatos dan paso al relato de las siniestras represalias fascistas. Pilar Pérez Solano se detiene aquí para explicar que las maestras de la República sufrieron una doble depuración: por ser maestras y por ser mujeres. Se las acusó muchas veces alegando cuestiones morales, "incluso hubo una a la acusaron de no tener mantilla, que para ellos significaba que no iba a misa". Las que consiguieron exiliarse, pudieron en su mayor parte rehacer su vida. Las que quedaron atrapadas en la España negra de la dictadura fueron a la cárcel, algunas fueron ejecutadas, todas fueron apartadas de su profesión. A ellas y a su memoria está dedicada esta película, un trabajo que quiere subrayar el legado que nos dejaron estas mujeres. "Tener un concepto de escuela pública" es la herencia más importante que nos han legado, dice una de las especialistas que aparecen en el filme. Otras hablan de "ese modelo de mujer independiente, autónoma y capaz de transmitir ideas solidarias". "Luchar por una escuela solidaria es su mejor legado y el reto que tenemos hoy en día".

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