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"La humanidad del presidente cambió el país"

François Pienaar. Jugador de rugby

ROBERTO ARNAZ

Una simple taza de té cambió su vida y su forma de ver el mundo. Corría el año 1994 y François Pienaar vivía su mayor momento de popularidad. Acababa de ser nombrado mejor jugador del mundo de rugby y, una tarde cualquiera, recibió una llamada telefónica. Era Nelson Mandela. Quería conocerle e invitarle a tomar un té. "Estaba muy nervioso. No entendía por qué quería verme", recuerda el ex jugador, interpretado en Invictus por Matt Damon.

¿Cómo recuerda aquellos días?

Cuando liberaron a Mandela pensé: ¿qué va a suceder ahora? La sensación era de excitación. Había leído algo sobre él y tenía ganas de ver lo que sería capaz de hacer por el país.

¿Qué impresión le causó Mandela cuando se conocieron?

Aquel encuentro cambio mi vida y la de todo un país. Su humanidad es increíble. A pesar de los nervios, en seguida me encontré cómodo. Sabía todo sobre mí. Comenzamos a hablar de deporte, sobre su paso por la prisión de Robben Island y por los Juegos deBarcelona. Curiosamente, casi no hablamos de rugby.

¿Qué sucedió el día del partido antes de salir al campo?

Antes de la final, la puerta del vestuario se abrió. Apareció Mandela. Llevaba la camiseta de la selección con el dorsal 6, mi número. Se sujetó el escudo con la mano, junto al corazón, y nos deseó suerte. Casi me echo a llorar.

Después del partido se desató la locura en las calles.

Hasta que ganamos, no fuimos conscientes de lo que sucedía en las calles. Gente de distinto color corría abrazada, llorando y gritando de alegría. Fue una sensación increíble. Si me hubieran preguntado antes de aquel momento, nunca habría apostado que Sudáfrica viviría tres elecciones presidenciales libres, tendría un sistema económico estable y celebraría un Campeonato del Mundo de Fútbol. Con todo, aún somos una democracia joven con un largo caminopor delante.

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