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Intelectuales se unen contra el cierre de La Casa Invisible

El Ayuntamiento de Málaga intenta desalojar un popular espacio cultural

PABLO FRAILE

El edificio de la calle Nogales número 11, en Málaga, se enfrenta a una orden de desalojo que amenaza con finiquitar una experiencia vanguardista de autogestión cultural y revitalización de espacios públicos abandonados. El Ayuntamiento de Málaga (PP) pretende recuperar el inmueble, de titularidad municipal y ocupado sin permiso por los colectivos sociales del centro cultural La Casa Invisible, para lo que ya cuenta con una orden judicial que se hará efectiva en un plazo de tres meses.

Contra esta pretensión no sólo está la oposición municipal y la Diputación Provincial, sino decenas de artistas e intelectuales firmantes de un manifiesto que reivindica "el reconocimiento del inmueble como espacio de uso social y cultural" frente al "modelo de exhibición y consumo". El dramaturgo Darío Fo, la escritora y periodista Naomi Klein (autora de No logo, libro de cabecera del movimiento anti-globalización), el filósofo Santiago López Petit, el urbanista Jordi Borja, el ensayista Amador Fernández Savater y los músicos Kiko Veneno, Amparanoia y Albert Pla son algunos de los firmantes.

Más que un centro social o cultural al uso, La Casa Invisible es desde hace dos años un lugar de convivencia y participación que disfruta de una superficie de unos 2.000 metros cuadrados. En sus cuatro plantas hay talleres de danza, una tetería con sala de proyecciones, sala de conciertos y espacios para conferencias o seminarios. Estos se canalizan en ocasiones a través de la Universidad Libre Experimental, definida como "una agencia de producción de saberes-arma (...) capaces de morder la realidad".

Los sociólogos Carlos Taibo y Antonio Negri, y el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel declarado admirador del centro, han colaborado esporádicamente con La Casa Invisible, que ha contado en sus actividades divulgativas con presencias tan significativas como la de Richard Stallman, el influyente gurú del software libre.

"Se trata de otro modelo, alejado del tutelaje de instituciones públicas o privadas, en el que la ciudadanía puede autoorganizar y canalizar los flujos creativos como quiere", explica Santiago Fernández, responsable de comunicación de La Casa Invisible. Lo social está también en la esencia del proyecto. Una asesoría jurídica gratuita se ocupa de aquellos que son víctimas de "abusos y carencias de protección".

El pleno municipal rechazó el jueves, gracias a la mayoría absoluta del PP, una moción contraria al desahucio. Público ha intentado sin éxito recabar la postura del Gobierno local. No obstante, sus argumentos al respecto han sido reiterados públicamente. La causa de falta de acuerdo, según su versión, es que los colectivos de La Casa Invisible "no quieren que el proyecto sea eminentemente cultural, ni constituirse en fundación, ni que la Junta ni la Diputación participen", según Javier Ferrer, coordinador gerente municipal.

"El inmueble ha sido ocupado de forma ilegal y este Ayuntamiento debe proceder a su desalojo", dijo el alcalde, Francisco de la Torre, en una entrevista a un medio local. Santiago Fernández, portavoz del centro, afirma que, aunque el movimiento okupa está "en el ADN" de la iniciativa, esta ha conseguido ampliar horizontes e implicar a la ciudadanía. "Entendemos la cultura como algo participativo y colaborativo", explica.

El modelo que afirma defender el Gobierno local es el de la antigua fábrica rehabilitada del Hangar, en Barcelona, un espacio donde participan el Ministerio de Cultura, la Generalitat, la Diputación y el Ayuntamiento.

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