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Los intentos secesionistas de la "camarilla del Dalai" fracasarán, según señala la agencia Xinhua

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Los disturbios en Tíbet "recuerdan en su crueldad y en sus indiscutibles vínculos con el Dalai Lama a las revueltas de 1959 y 1989", dijo hoy la agencia oficial Xinhua al publicar su calendario de una violencia que oficialmente originó 13 muertos "civiles inocentes".

"El 10 de marzo, más de 300 monjes del monasterio Zhaibung fueron al centro de Lhasa y si supuestamente estaban convertidos a la paz, se mostraron ultrajantes y agresivos, y se enfrentaron flagrantemente a las fuerzas de seguridad", dice Xinhua.

En el monasterio Sera, 10 monjes enarbolaron banderas del llamado gobierno tibetano en el exilio y gritaron "independencia tibetana".

Según el artículo elaborado por la agencia en Lhasa, en los días siguientes, unos cuantos monjes corearon lemas de independencia y desafiaron a oficiales que mantenían el orden arrojándoles cal, agua hirviendo y piedras.

"Según la policía, para crear sensacionalismo, 3 monjes del monasterio Zhaibung laceraron sus cuerpos con cuchillos y se tomaron fotografías entre ellos para culpar a otros del daño", añadió.

"La multitud no discriminó a nadie prendiendo fuego a edificios, vehículos policiales y particulares. También saqueó bancos, escuelas y tiendas. Civiles inocentes fueron acuchillados, apedreados y fustigados", insistió.

Según la fuente oficial china, "la policía de Lhasa mostró gran moderación, paciencia y profesionalidad, pero jóvenes oficiales -padres, esposos y hermanos- fueron apedreados, maltratados, acuchillados y apaleados y 12 de ellos resultaron heridos gravemente, dos en condición crítica".

Tal hostilidad no fue la "no violencia" que pregona el Dalai, sino lo que practica el "reverenciado" monje. Líderes religiosos, tibetanos locales y otros residentes expresaron su oposición, dijo.

"Es obvio que el sabotaje bien planeado es otro ejercicio sangriento de la conspiración política de la camarilla del Dalai, que huyó a la India tras su fracasada rebelión armada en 1959 sin decir adiós a su privilegio feudal ni desear un nuevo Tíbet próspero", señala el artículo.

"Desde los frecuentes ataques en las zonas fronterizas de los años sesenta, hasta la violencia sangrienta de 1989, las actividades secesionistas apoyadas por la camarilla del Dalai no cesaron y en años recientes, ha estado diciéndole al mundo la mentira de que no buscar la independencia", añade.

"Para animar a la comunidad internacional a vincular 'la cuestión tibetana' con los JJOO de Pekín, el Dalai Lama pregonó en sus viajes internacionales que el 2008 sería la última oportunidad para los tibetanos", afirma la agencia oficial china.