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Interior clasifica a los policías en "distantes, frágiles, motivados..."

El Ministerio envía a las comisarías un sondeo para conocer el "clima laboral"

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Para el Ministerio del Interior, los policías se clasifican en sólo seis tipos: 'agotados, motivados, decepcionados, distantes, frágiles y no implicados'. Esta es, al menos, la 'tipología de funcionarios CNP (Cuerpo Nacional de Policía)' que incluye el cuestionario que ha enviado en las últimas semanas a los responsables de las Jefaturas Superiores y comisarías de toda España, para que realicen una valoración del 'clima laboral' que se respira entre los agentes.

Fuentes oficiales de Interior reconocieron a Público la existencia de dicho documento, que enmarcan en un novedoso intento del Ministerio para detectar por qué se producen fallos 'en un colectivo de más de 60.000 personas' y, así, tomar medidas adecuadas. 'Es similar al que hacen los departamentos de Recursos Humanos de las grandes empresas para detectar los problemas', aseguran antes de recalcar que en él no se identifica en ningún momento a los agentes por sus nombres y apellidos. 'Se hace, simplemente, una valoración global de las plantillas', añaden.

El cuestionario, a parte del cual ha tenido acceso Público, pide a los responsables policiales que expresen 'en porcentajes' la actitud de los agentes según su 'área de actividad': Seguridad Ciudadana, Policía Judicial, Atención al Ciudadano o actividad de apoyo a la gestión. Para facilitarles la labor, los autores del sondeo facilitan a los mandos una breve explicación de cada uno de los seis tipos en los que pretenden que encuadren a sus policías.

Así, describe a los 'agotados' como 'personal bien preparado que se implica excesivamente en el ejercicio de sus funciones sin controlar la proporción entre la tarea y el tiempo'. El texto considera que la motivación de estos 'está disminuyendo debido al cansancio y a la fatiga'. El 'frágil' es, sin embargo, el policía 'con un buen nivel de implicación y con poca resistencia a las frustraciones, que necesita ser estimulado a la actividad de modo frecuente'. De este tipo, el cuestionario llega a asegurar que 'su motivación en el trabajo está disminuyendo por el bajo equilibrio emocional que les causa la desconfianza'.

Sobre los 'decepcionados', el documento asegura que 'su implicación laboral es alta' y los describe como 'responsables, eficientes, en cuya mentalidad predomina la obtención de resultados'. Sin embargo, destaca que 'su motivación disminuye cuando sus expectativas superan la realidad y deja de comprender factores que escapan a su control'.

De los 'no implicados' recalca, precisamente, que su 'implicación es muy baja o prácticamente nula', a lo que asocia 'una actitud hostil y de reproche permanente tanto a nivel relacional (sic) como laboral, lo que no significa en modo alguno que hagan mal su trabajo'. Sobre ellos, concluye que 'requieren una atención especial'.

Más positiva es la valoración que se hace de los policías 'distantes' y 'motivados'. De los primeros se explica que son aquellos que tienen 'un aceptable grado de implicación y compromiso', aunque detalla que 'trabajan con un riesgo calculado, evitando fracasos'. Un agente 'motivado' es, por su parte, 'muy implicado y altamente eficaz (...), que controla los fracasos y que nunca pierde de vista los objetivos marcados'. Sobre estos últimos concluye que 'su motivación se mantiene alta o está aumentando'.

Según fuentes policiales, el documento con la tipología de agentes fue remitido el pasado mes de marzo a los jefes de las comisarías. 'Nos consta el caso de un comisario que llamó a la Dirección General para preguntar si las respuestas se tenían que ajustar a la realidad o simplemente se trataba de dar buena imagen', aseguran fuentes de la Confederación Española de Policía (CEP), sindicato que el pasado 29 de abril llevó el polémico sondeo al Consejo de la Policía (órgano paritario entre representantes de los sindicatos y del Ministerio del Interior).  

El pasado mes de febrero, el Ministerio del Interior se vio salpicado por otro polémico documento interno: una orden para que las comisarías incrementaran el número de detenciones de sin papeles.

Aquella polémica instrucción obligó al propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a responder en el Congreso de los Diputados a la lluvia de críticas que cayeron sobre su departamento.

El 17 de febrero, Rubalcaba intentó sin éxito zanjar la polémica en la Comisión de Interior, asegurando que ni él ni ningún otro de los responsables políticos de su ministerio habían dado dicha orden 'ni verbal ni escrita'. Reconoció, eso sí, la existencia de la polémica instrucción, pero evitó revelar su autor con un: 'Alguien no ha hecho las cosas bien, y punto'.

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