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Italia necesita años

Legrottaglie debuta con la selección azzurra pasados los treinta. Italia se mide a Egipto con la primera plaza de grupo como objetivo

ALFREDO VARONA

En Italia, los años son como una medalla que, lejos de apartarte, te vuelve venerable. Está en su cultura, que lo ha convertido en una tradición casi inamovible. La defensa de Italia no se interpreta sin un veterano, a ser posible canoso. En el 82 fue Scirea, en el 90 Baresi, en el 2006 Cannavaro y en la última Eurocopa, Panucci. Sólo en Italia se justifica que Cannavaro no pueda jugar y en su lugar debute Legrottaglie... a los 32 años. Sucedió en el estreno de Italia en esta Copa Confederaciones ante EEUU. Hoy le discute otra vez el puesto Cannavaro, que le gana en ascendencia sobre sus compañeros en el campo.

Legrottaglie es una prueba de que nunca es tarde. Hasta hace cuatro años, era un futbolista de provincias, al que Capello había despedido de la Juve. Se ganaba el jornal en equipos menores como Chievo o Bolonia. Algo que nunca le importó. Para Nicola, prima más lo que mueve en la cabeza que lo que se saca del bolsillo. Por eso, siempre destacó por su cultivado discurso y por su atrevido modo de expresarse. Un día se le bautizó como 'un extremista de la fe', adjetivo que a él le hizo enorme ilusión 'porque demuestra que no pienso como los demás'.

Un tipo tan raro como él sólo podía tener la oportunidad de su vida en las condiciones más anómalas. Volvió al Juventus en 2006, cuando se necesitaba gente de corazón. Una vez que cumplió, pasó a ser suplente de Andrade, ex del Depor. Pero su lesión devolvió al equipo a Legrottaglie y en dos años le ha dado una jerarquía que no esperaba. Ranieri le hizo fijo en y Lippi internacional 'porque no sólo hay que pensar en el futuro, también en el presente'.

En otro país no se hubiese aceptado con tanta naturalidad. Pero en Italia, sí, porque allí se habla de futbolistas mayores, no viejos. Fue uno de los habilidosos mensajes que instauró Bearzot, el seleccionador de España 82. 'Si Zoff ganó un Mundial con 40 años, ¿por qué vamos a desprestigiar la edad?'. Desde entonces, sus sucesores han seguido esta corriente: Vicini, Maldini, Sacchi, Lippi y hasta Donadoni. Legrottaglie, en todo caso, va más allá de lo que es un futbolista.

Con él, la prensa tiene un arma monumental de debate, y no sólo la deportiva. Nicola también lo agradece, porque así vende más libros. El año pasado, lesionado, dedicó las horas libres a escribir una autobiografía, He hecho una promesa, en el que atacó la homosexualidad. 'Es pecado. No lo digo yo. Lo dice la Biblia'. Y agradeció su frustrado fichaje por el Besiktas. 'Era consciente de que ese ambiente podía ser hostil a mi creencia espiritual y me repetía ¿por qué, señor, me quieres mandar con los musulmanes? Pero Dios ha trabajado para mí'.

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