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El IVAM acoge la visión irónica del mundo industrial del maestro del arte cinético Tinguely

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La visión irónica sobre el mundo industrial que marcó la vida y obra del escultor suizo Jean Tinguely llega por primera vez a España con una retrospectiva del artista en solitario que recoge treinta obras de arte elaboradas a partir de materiales 'innobles' y reciclados.

Los comisarios de la exposición, Andrés Pardey y Klaus Littman, se han mostrado "muy satisfechos" de que la obra de Tinguely, que permanecerá en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) desde hoy hasta el 8 de abril, llegue por fin a España y, concretamente, a la ciudad de Valencia, donde el artista suizo disfrutó de las Fallas en 1990, un año antes de fallecer.

"Jean Tinguely. Retrospectiva" reúne 172 obras del escultor suizo, maestro del arte cinético, en una muestra que recoge 30 esculturas, 105 obras sobre papel, entre dibujos y bocetos, diez retratos en blanco y negro y dos documentos cinematográficos.

El hierro y los alambres se unen con el cartón, el papel, el plástico y todo tipo de objetos reciclados en extravagantes máquinas escultóricas que no tienen otra función más allá de la estética y con las que el autor pretende ironizar sobre el mundo industrial hegemónico en los años en que desarrolló su obra, desde mediados de los cincuenta hasta principios de los noventa.

Sus esculturas reflejan la convicción del autor de que el arte no sólo se puede realizar con materiales nobles como el bronce y elevan a esta categoría objetos convencionales como taladradoras, plumeros, tubos de plástico y todas las formas que pueda adquirir el hierro y las que Tinguely quiso dar a los alambres.

Bombillas, yeso y plumas de llamativos colores completan la creación de estas piezas inspiradas en las tendencias del arte moderno que el artista redescubrió cuando se trasladó de su Suiza natal a la ciudad de París en 1954, año en el que se considera que comenzó su verdadera vida artística.

A principios de los años sesenta comenzó a usar en su trabajo metales antiguos que integraba en sus obras junto a materiales reciclados a los que se vio abocado, en cierta medida, por la situación de pobreza en la que vivían él y su mujer.

Sin embargo, supo compaginar las circunstancias de su vida con su visión del arte que "siempre quiso acercar al público, sacar a la calle, en lugar de encerrarlo en un museo", según explica el vicedirector del Museo Tinguely de Basilea y comisario de la muestra, Andrés Pardey.

El IVAM ha elaborado una exposición en la que le ha dado protagonismo absoluto al movimiento mecánico, principal característica de las esculturas, permitiendo a los visitantes interactuar con las obras y ponerlas en funcionamiento.

Envolviendo los extraños artefactos que ideó el artista suizo, sus bocetos y pinturas sobre papel, lienzo o cartón, ofrecen al visitante una visión global de lo que ha sido, no sólo la obra de Tinguely sino, también, su vida.

Su amigo personal y comisario de la muestra Klaus Littman insiste en que "todo lo que formaba parte de su vida se refleja en sus obras" y ha desvelado algunos detalles de las piezas que se exponen en Valencia que el autor elaboró influenciado por las fiestas falleras que pudo vivir en persona en 1990.

También su fascinación por las carreras de Fórmula Uno tiene un reflejo en la mecánica con la que el maestro del arte cinético pone sus obras en movimiento.