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La izquierda arropa a Evo en Leganés

4.000 personas reciben al presidente boliviano, de visita oficial en España

LUIS CALVO

Iban llegando poco a poco, con un goteo de banderas y pancartas con los colores bolivianos. Unas 4.000 personas se concentraron ayer en la Cubierta de Leganés (Madrid) para recibir al presidente boliviano, Evo Morales, en su primer día en España.

No sólo había bolivianos. Por toda la grada, argentinos, uruguayos, peruanos o ecuatorianos agitaban el wilpala, la bandera que representa a todos los pueblos latinoamericanos. También el escenario se llenó de pluralidad. Durante las dos horas que tardó en llegar el presidente se sucedieron bailes regionales, tradiciones y ritos de media docena de países.

"Donde hay bases de Estados Unidos, hay golpes", denunció Morales

También parte de la izquierda española quiso reconocer el trabajo que Morales ha desarrollado desde 2006. Las críticas del PP, que tras la visita de Hugo Chávez esta semana ha tachado a España de "sala vip del populismo internacional" , no surtieron efecto. Asociaciones y partidos enviaron una representación. Incluso Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, aguantó estoico en el albero de la plaza a que llegara el presidente.

Este no decepcionó. La plaza entera lo recibió como a una estrella del rock coreando su nombre: "¡Evo, Evo!". Incluso tuvo teloneros. La escritora Rosa Regàs demostró su admiración por el trabajo de Morales, que "ha devuelto a los bolivianos aquello que siempre había sido suyo". Gracias a él, reconoció, se ha vencido "a una oligarquía que ambiciona perpetuarse en el poder".

El líder boliviano se reúne hoy con el rey y mañana con Zapatero

Morales recogió el testigo cargando contra "20 años de gobiernos neoliberales" y exigió que se investigue el saqueo de esa etapa al Estado boliviano. Entró de lleno también en la polémica de las siete bases estadounidenses que Colombia proyecta ubicar en su territorio. "Donde hay bases de Estados Unidos en Latinoamérica, hay golpes militares. No se garantiza la paz ni la democracia", advirtió. La grada, entregada, lo secundaba al grito de: "Fuera los yankis de América Latina".

Hubo también en su discurso un hueco para la política de inmigración de la UE, contra la llamada "directiva de la vergüenza". No en vano, toda la plaza estaba salpicada por pancartas pidiendo un trato digno. "Nadie es ilegal", reclamó el presidente. Belinda, boliviana "pese a los 14 años como española", se hacía eco del sentir de la plaza. "Tenemos derecho a sobrevivir aquí en la crisis como lo hicimos en otros tiempos. Parece que ya nadie se acuerda de todo el tiempo que hemos trabajado codo a codo con los españoles", se quejó.

En las gradas, varias parejas de españolas y bolivianas compartían los lemas contra el racismo. Jesús, la parte nacional de una de ellas, sacaba otro tema: "No tiene sentido que no hayan podido ejercer el voto todos esos años".

Es precisamente una de las cuestiones que esperan a Morales durante los próximos días. Hoy mismo se reunirá con el rey, y mañana con Zapatero, para ultimar el acuerdo de reciprocidad que dé a los 100.000 bolivianos en situación regular derecho a voto. No será el único acuerdo. España condonará 70 millones de la deuda boliviana.

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